Descalificado

Leyendo uno de los libros de John MaCarthur leí una exegesis que él hace sobre los siguientes pasajes: “El que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. 7Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, 8sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” (Tito 1:6-8). “Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5(pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?); 6no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo. 7También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo” (1 Timoteo 3:1-7). Sigue leyendo

El pequeño secreto del pastor

secretoTraducido por Leonard Janz

Unos días atrás recibí esta reflexión con datos y estadísticas interesantes acerca del pastorado, que me fue enviado de la Unión de Pastores de Boaco, Nicaragua. Esta reflexión es originalmente escrita en inglés por Philip Wagner y luego traducida al español. Aunque el artículo trata las estadísticas y la realidad norteamericana, los problemas de los pastores son los mismos en todo el mundo. Que Dios te bendiga en la lectura de este artículo:

Peter Drucker, el ya fallecido gurú de liderazgo dijo que los cuatro trabajos más difíciles en Estados Unidos (y no necesariamente en ese orden) son:

1- Ser presidente de los Estados Unidos.

2- Ser presidente de alguna universidad.

3- Ser gerente general de algún hospital, y

4- Ser Pastor.

¿Será verdad eso? Los pastores aman a Dios y aman a la gente. Ellos oran por la gente, guían a la gente a tener una fe en Jesucristo y enseñan la Palabra de Dios.

Ese es un trabajo de ensueño. Puedes leer la Biblia todo el día, orar, jugar algo de golf y predicar. ¡Yo quiero hacer eso! Sigue leyendo

El Llamamiento Divino Al Ministerio

Un llamamiento divino al ministerio es un requisito para cumplir con el ministerio cristiano. Es lógico esperar que Dios, un soberano, eligiera sus propios siervos y los enviara como sus embajadores. En el Antiguo Testamento vemos que Dios llamó a los profetas. Por eso, tenemos razón para esperar que en la dispensación presente él hiciera lo mismo. Nadie tenía derecho a meterse en el oficio de profeta. Dios dijo: “El profeta que tuviere la presunción de hablar palabra en mi nombre, a quien yo no he mandado hablar, o que hablase en nombre de dioses ajenos, el tal profeta morirá.” (Deut. 18:20) También Jer. 23:30 dice; “Yo estoy contra los profetas, dice Jehová, que hurtan mis palabras.” Vea también Jer. 1:4-10. La confirmación de esto se ve al considerar lo siguiente:

(1). Los pastores en el Nuevo Testamento son nombrados como los elegidos de Dios. Es obvio en cuanto a los apóstoles y los setenta pero se ve en cuanto al ministerio en general. Los ancianos de Éfeso fueron puestos por el Espíritu Santo. (Hechos 20:28) Arquipo recibió su ministerio del Señor. (Col. 4:17) Pablo y Bernabé fueron llamados por el Espíritu Santo. (Hechos 13:2)

(2). El ministerio es un regalo de Dios, dado a la iglesia. “El mismo constituyó a unos apóstoles; a otros profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo.” (Efesios 4:11-12). Los dones para este ministerio son otorgados por Dios y los hombres están enviados a su obra por Dios mismo en respuesta a las oraciones de los santos. Vea Romanos 12:6-7, Lucas 12:1-28)

(3). La naturaleza de la obra, como se implica en los términos que se usa al designarla, requiere un llamamiento divino. Se llama “embajadores de Cristo” que quiere decir que hablan en su nombre. Son sus mayordomos, encargados de llevar el evangelio a los demás. Sigue leyendo