Publicado en Biblia, Familia, Vida y superación

Matrimonios estables

“Matrimonios estables” fue el título del sermón predicado el domingo 12 de Octubre de 2014. Compartí algunas recomendaciones a la luz de la Palabra de Dios (La Santa Biblia), y de acuerdo a mi experiencia a través de 31 años de matrimonio, para poder llegar a tener un matrimonio exitoso, no acorde a los estándares del sistema mundano sino conforme a los planes de Dios y que están en Su palabra.

La Familia es el núcleo de la sociedad por eso nunca será tiempo mal invertido en guiar a las nuevas generaciones a la experiencia del matrimonio, y además guiar y ayudar a las presentes por medio de la enseñanza bíblica a corregir lo deficiente y a salir adelante confiando siempre en las promesas del Creador.

Fuimos creados para prosperar. We were made to thrive.

Enrique Juarez
Pastor

Nota: Vea y escuche un fragmento del sermón dominical en nuestro canal de YouTube.

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¿De qué hay que huir?

Los solteros cristianos (hombres y mujeres) deben entre otras cosas huir de las relaciones sexuales fuera del matrimonio (fornicación), ese es un mandato del Señor: “Huid de la fornicación. Cualquier otro pecado que el hombre cometa, está fuera del cuerpo; mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca. ¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1a Corintios 6:18-20).

Jóvenes (muchachos y muchachas) huyan de esos que todo lo quieren hacer a escondidas y que solamente buscan la gratificación sexual pues estos padecen de lascivia y de inmundicia, huyan de ellos como si fueran una peste.

Los casados deben vivir una vida santa y no dejarse envolver en el adulterio, es decir tener relaciones sexuales con otra persona que no sea su esposo o esposa. Los fornicarios y adúlteros y serán juzgados por Dios (Hebreos 13:4). Los que viven en unión libre cásense para dar testimonio de que temen (respetan) y aman a Dios, no piensen en gastos excesivos háganlo con moderación, sobriedad y equilibrio.

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La constitución del matrimonio

MatrimonioSan Pablo debía tener en sus libros y pergaminos (cf. 2 Ti. 4:13) esta palabra del Señor: «que el hombre no separe lo que Dios ha unido» (cf. Mt. 19:6). Sin embargo, no la cita nunca. Solo indirectamente es posible decir que para san Pablo también es Dios mismo quien se encuentra al origen del matrimonio. Se dan como prueba las siguientes consideraciones:

a.    Incluso si la necesidad del matrimonio se hace sentir por el ardor de los sentidos (1 Co. 7:9) y por «una vitalidad desbordante» (1 Co. 7:36), no hay que ver en ello una vergüenza, sino un don, un carisma recibido de Dios (1 Co. 7:7). Su sed de salir de su aislamiento y de encontrar un sentido a una parte esencial de ellos mismos que sufre por su vacuidad, como el aburrimiento punzante de Adán enumerando los animales del paraíso (cf. Gn. 2:20b), viene de Dios. Dios hace nacer en ellos esta súplica, cuyo otorgamiento será el matrimonio. No hay, pues, ninguna vergüenza en desear casarse, ya que este deseo es una súplica legítima que Dios escucha y que, incluso, suscita.

b.   Si San Pablo en Efesios 5:31 cita, a propósito del misterio conyugal, el relato del primer matrimonio, entiende que todo verdadero matrimonio es contraído a la imagen del matrimonio del Isch (hombre) y la Ischa (mujer), narrado en el segundo capítulo de Génesis. Es decir, que Dios por su activa voluntad es quien trae la esposa al esposo para que él no la tome, sino que la reciba de su mano. Sigue leyendo “La constitución del matrimonio”