Reglas de interpretación bíblica I.

Antes de iniciar, algunos términos que se emplearán.

Texto. (Del lat. textus). m. 1. Enunciado o conjunto coherente de enunciados orales o escritos. || 2. Pasaje citado de una obra escrita u oral.

En el caso del estudio bíblico un texto abarca desde un versículo, un capítulo, un libro o epístola. Aunque frecuentemente los predicadores utilizan un versículo o unos cuantos versículos para la preparación y posterior predicación de un sermón o enseñanza.

“Un texto es una composición de signos codificados en un sistema de escritura (como un alfabeto) que forma una unidad de sentido. Su tamaño puede ser variable.

También es una composición de caracteres imprimibles (con grafema, los grafemas son las unidades mínimas de la lengua escrita. Son modelos que se construyen en la mente del usuario de la lengua  y, al igual que los fonemas, distinguen significados, llamamos letras a la representación individual y única  de los grafemas que cada usuario realiza) generados por un algoritmo (conjunto ordenado de operaciones) de cifrado que, aunque no tienen sentido para cualquier persona, sí puede ser descifrado por su destinatario original. En otras palabras, un texto es un entramado de signos, en nuestro caso letras, con una intención comunicativa que adquiere sentido en determinado contexto.

Las ideas esenciales que comunica un texto están contenidas en lo que se suele denominar «macro proposiciones», las cuales unidades estructurales de nivel superior o global, que otorgan coherencia al texto constituyendo su hilo central, el esqueleto estructural que cohesiona elementos lingüísticos formales de alto nivel, como los títulos y subtítulos, la secuencia de párrafos” (1).

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La Iglesia

Bosquejo del sermón del domingo 19 de Abril de 2015.

Introducción.

Muchas o la mayoría de las personas cristianas tienen la idea de que el edificio donde se reúnen es la iglesia, estos edificios de reunión pueden tener diferentes nombres: templo, santuario, auditorio, casa de oración, la casa de Dios, etc. pero ninguno de los edificios a pesar del nombre es la iglesia de la que habló Jesucristo.

Desarrollo

1. ¿Qué es la iglesia? La iglesia (en griego ekklesia que significa “asamblea”) es una compañía de personas llamadas del mundo, apartadas del mundo, que profesan y prometen lealtad y servicio al Señor Jesucristo. Sigue leyendo

Los diez mandamientos. Segunda parte.

Segunda Parte

Introducción.

Uno de los grandes acontecimientos de la historia de Israel, y quizá de toda la humanidad, es el momento en que Dios promulgó su ley en el monte Sinaí. Ésta no fue dada para que los israelitas pudieran llegar a ser justos si la cumplían, el propósito era que tomaran conciencia de su naturaleza pecaminosa.

Desarrollo.

1. La justificación no se logra por medio de obras. “Ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” (Romanos 3:20); “Y que por la ley ninguno se justifica para con Dios, es evidente, porque: El justo por la fe vivirá” (Gálatas 3:11). Porque la justificación ante Dios siempre ha sido a través de la fe (confianza) en el Señor, “Y creyó a Jehová, y le fue contado por justicia” (Génesis 15:6); “Porque ¿qué dice la Escritura? Creyó Abraham a Dios, y le fue contado por justicia; por lo cual también su fe le fue contada por justicia.” (Romanos 4:3; 22); “sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe de Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado” (Gálatas 2:16). Sigue leyendo