Parque 10 de mayo

La iglesia de San Nicolás de Tolentino, a causa del terremoto de San Perfecto del año 1902, quedó completamente en ruinas, por lo que fue demolida; y en el lugar que ocupaba se construyó el actual parque, que está contiguo al Instituto Normal de Varones de Occidente.

Antiguamente hubo en la parte de atrás del parque un pequeño mapa en relieve de Quetzaltenango, obra del ingeniero Francisco Vela, donde alumnos encendían papeles en la base del Santa María ahí representado, para ver cómo salía el humo por el cráter del volcán, simulando de esta manera una erupción. Durante los trabajos de restauración en el año de 1972 el Concejo Municipal de ese tiempo decidió demoler el mapa y construir en su lugar una pírrica fuente, la cual fue remozada por la municipalidad de Quetzaltenango en el año 2018.

Regularmente, se ha celebrado y festejado a las madrecitas del alumnado en este lugar. Hubo un tiempo en que, de este lugar, el 10 de mayo a temprana hora, de madrugada, partían alumnos a dar serenatas a las madres, a las que se pudiese por razones de tiempo. Luego, en horas de la mañana, había un acto alusivo con la participación del claustro y los alumnos del plantel.

El Día de la Madre se celebra en Quetzaltenango el 10 de mayo de cada año. El origen de esta conmemoración converge, por un lado, con los festejos religiosos católicos que se realizan durante el mes en honor de la Virgen María, madre de Jesús; y, por el otro, con los de la primavera en el hemisferio norte, que celebra a las flores.

Desde los orígenes de la humanidad, se ha reconocido el incomparable valor de la madre en la vida de todas las personas. En la interpretación del mundo antiguo, se representaba este valor con la figura de deidades femeninas, como Hathor de Egipto, Deméter de Grecia o Ixchel de los mayas del período Clásico.

Con la llegada del cristianismo, la figura materna por excelencia fue la Virgen María, aunque se veneraban otras madres, como Santa Ana, Santa Mónica o Santa Isabel.

Con la llegada de los Gobiernos liberales, se trató de sustituir los festejos religiosos por laicos, pero quedaba vacío el papel maternal, puesto que se exaltaba a los presidentes, todos varones.

En 1907 se realizó la primera celebración laica a la Madre en Estados Unidos. Esto abrió la puerta para las actividades en Guatemala, pues, desde 1899, Guatemala se había incorporado por completo a la influencia estadounidense. Así, el entonces presidente Manuel Estrada Cabrera, dispuso la creación de un asilo de maternidad, para atender a madres solteras y le dio el nombre de Joaquina, en honor de su señora madre, en parte del terreno que ocupaba el asilo de convalecientes; y que actualmente ocupa el Ministerio de Educación, en la Avenida de La Reforma. El asilo de maternidad se inauguró en 1911.

Dos años después, el mismo presidente inauguró el primer monumento a la madre, instalado en ese edificio, comprado en Génova al taller del escultor Achille Canessa (1856-1905). Poco después, en 1914, el gobernante estadounidense de ese tiempo decretó la celebración del Día de la Madre.

Fue en el año de 1922 cuando, por iniciativa del entonces diario El Imparcial, se celebró por primera vez el Día de la Madre en Guatemala.

El monumento en su lugar actual

El monumento a la madre instalado en el Asilo de Maternidad Joaquina, fue trasladado a Quetzaltenango, desconociéndose la razón. Los hechos conocidos son: en esta ciudad un comité proconstrucción, solicitó a la Municipalidad el 6 de agosto de 1948 permutar un predio que poseía en el Cementerio General, a cambio de un lugar para el monumento. La Municipalidad aceptó la permuta y les ofreció colocarlo en el Parque Minerva o en la Calzada La Independencia. El 22 de abril de 1949 el comité informa que inaugurará el monumento, y, pide a la Municipalidad remozar el parque del INVO, lugar de destino aprobado finalmente; y pintar las barandas y las bancas. El monumento se inauguró el 10 de mayo de 1949, en el Día de la Madre.

En este hermoso monumento vemos a una madre con dos hijos, un niño y un bebé al cual está amamantando. Hermosa analogía de la noble tarea que se ha hecho en el Instituto que, como una madre o nodriza, les ha dado de la leche del saber a sus hijos. El bebé es una figura de los nuevos alumnos. El otro hijo es figura de los que ya están creciendo robustamente. Los hijos, como los alumnos, un día crecerán y partirán. Así es el destino y la ley de la vida.

Fuente: Los tiempos que se fueron, 2020.

Enrique José Juárez Díaz