Bustos extraviados

Grande ha sido la devastación en Quetzaltenango de sus monumentos y espacios históricos; como parte de ello hay tres bustos de ilustres ciudadanos que han desaparecido, y a grandes rasgos son los de:

Francisco Vela

Nació en Quetzaltenango en 1859. Fue director de la Escuela Politécnica entre 1889 y 1891; decano de la Escuela Facultativa de Ingeniería de 1898 a 1902. Sin duda su más extraordinaria obra fue la realización del Mapa en Relieve de Guatemala, el cual se puede apreciar en el Hipódromo del Norte en la ciudad de Guatemala. En Quetzaltenango realizó un mapa en relieve, del área de Quetzaltenango, en el parque que está a un costado del INVO. Dicho mapa fue destruido y sustituido en 1972 por una pírrica fuente que mando a construir la administración municipal de Diego López de León.

El busto del ingeniero Vela fue obra de Rodolfo Galeotti Torres, tallado directo en mármol.

Federico Proaño

Periodista ecuatoriano conocido por la corrección de su estilo, en todas las formas del discurso por la elegancia de la frase y la profunda filosofía de sus conceptos. Dedicado a sus actividades periodísticas se trasladó a la ciudad de Quetzaltenango para dirigir el periódico La Estrella de Occidente, y en dicha ciudad lo sorprendió la muerte el 22 de mayo de 1894. Su corazón y cerebro están sepultados en Quetzaltenango, y el resto de su cuerpo en la ciudad de Cuenca.

Juan Ramón Molina

Poeta hondureño de primerísima categoría. Su obra está dentro del modernismo más puro y une la calidad poética y lo depurado de la forma con una finísima sensibilidad de que es muestra su soneto Pescador de sirenas. En 1892 viajó a Guatemala y después a Quetzaltenango. En dicha ciudad ingresó en el Instituto Normal para Varones de Occidente donde se graduó de bachiller. Todos sus biógrafos coinciden en afirmar que Quetzaltenango fue la patria intelectual de Molina.

Enrique José Juárez Díaz