Los individuos le dan vida a la economía

Natalia Motyl explica el papel central que juegan los individuos en la economía y el papel protagónico del empresario, quien en busca de sus propios beneficios busca descifrar las preferencias de los individuos.

Natalia Motyl es Licenciada de economía de la Universidad de Buenos Aires y economista de la Fundación Libertad y Progreso.​

El mercado encuentra su origen en los reiterados y continuos intercambios que se dan entre los diferentes individuos. Son las valoraciones subjetivas de las personas las que justifican la existencia del mercado. El intercambio es el motor de toda sociedad.

Por ejemplo, supongamos que Pedro y Carla se encuentran solos en una isla. Carla decide recolectar bananas, mientras que Pedro, pescado. Ambos incrementarían sus posibilidades de consumo, y de ese modo su bienestar, si pudieran intercambiar bananas y pescados entre sí. Si a esta isla se le agregan más individuos y cada uno quisiera intercambiar más bienes como cocos, troncos, manzanas, etc., entonces podrían hacerlo tranquilamente y la cantidad de cocos que se entregarían, por ejemplo, por un pescado dependerá de cuánto es que valoran todos los individuos de la isla al pescado y a los cocos. Es decir, si todos los individuos fueran alérgicos al pescado entonces por más que el individuo gastara el doble de horas en la pesca que si recolectara cocos, si nadie desea pescado, no habría forma de que pudiera intercambiar el pescado, que tanto le costó pescar, por otra cosa.

A muchos marxistas les cuesta comprender algo tan lógico como esto, ya que no es el trabajo lo que le otorga valor a las cosas que se intercambian en el mercado, sino la importancia que le dan los individuos a las mismas. Uno de los factores que determinan dicha importancia son las circunstancias, la escasez y las preferencias. Si Carla se encontrara en una isla con una cascada a pocos metros, seguramente la valoración que le daría a una botella de agua en el mercado sería mínima; sin embargo, si Carla se encontrará en un desierto la valoración que le daría a la botella sería alta. Por otra parte, si a Carla no le gustase el sabor de los cocos, por más de que haya dos cocos en toda la isla la valoración de los mismos tampoco sería muy alta, por lo tanto, como claramente podemos apreciar, el valor de las cosas que se intercambian en el mercado depende directamente del individuo. Son los individuos los que dan sentido, en última instancia, a las cosas, al intercambio y al mercado.

Sin intercambio la economía no existe. Los individuos intercambian porque desean incrementar su bienestar, si el intercambio no beneficiara de algún modo a los involucrados, no habría forma de que se dé paso a este. Por ejemplo, si tanto Carla como Pedro no desearan lo que el otro tiene, ninguno cambiaría lo que posee por lo del otro, ya que ninguno vería incrementado su bienestar con el trueque.

Volviendo a economías más avanzadas como la nuestra, lo cierto es que funciona de la misma forma que en el ejemplo de Pedro y Carla. Si todos nosotros no le diésemos demasiada importancia a los celulares, estos rápidamente bajarían su precio, ya que resultado de nuestras valoraciones haría que nosotros decidiéramos entregar menos de otros bienes por celulares.

Por último, cabe aclarar que uno de los actores que posee un rol protagónico dentro del mercado es el empresario, el cual es el único capaz de develar, en pos de alcanzar sus propios beneficios lucrativos, las preferencias de los individuos. De otra forma, sin la figura de este se haría imposible la existencia de algún tipo de mercado en sociedades avanzadas como las nuestras. A pesar de ello, al final del día, los empresarios no son más que individuos de carne y hueso como Carla y Pedro.

Es por ello que la base de todo mercado son los individuos, que a través de sus preferencias marcan el desarrollo de continuo del mismo.

Fuente: EL CATO. Este artículo fue publicado originalmente en La Opinión (Argentina) el 5 de agosto de 2019.