El contexto

El contexto

Se cuenta el caso de la mujer que gustaba especialmente la lectura de la Biblia, porque tenía “tantos textos bonitos”.

Parece que algunas personas la leen así, esperando encontrar algún “texto bonito”. A tales lectores, parece no importarles el lugar donde encuentran las palabras, ni la conexión que tengan con el resto del pasaje. Esa conexión puede ser para ellos palabras sin importancia, o difíciles de entender.

Naturalmente, este tipo de lectura conduce a mucho mal entendimiento; porque la conexión de los versículos con el pasaje donde ocurren, es lo que les da su significado verdadero.

Tales errores son de los más comunes en la interpretación bíblica, y acaso sean los más fáciles de corregir. Pero demanda una sinceridad mental dispuesta a rechazar por el momento, cualquiera interpretación que se le haya dado antes. Siempre es necesario tomar nota de las palabras que preceden y siguen al texto. Estas palabras se llaman el contexto, porque se encuentran en conexión estrecha con el texto.

Sin embargo, el contexto puede ser inmediato o remoto, y de alguna manera afecta su interpretación.

Hay ocasiones cuando el predicador encuentra palabras que parecen, superficialmente, proporcionarle un texto excelente como base para su sermón. Y a pesar de su significado verdadero, sentirá la fuerte tentación de usarlo en un sentido tergiversado.

En cierta ocasión un ateo me aseguró que la Biblia dice que “no hay Dios”. Es probable que nunca la hubiera leído, porque quedó confuso cuando le dije que la Biblia realmente dice que fue el necio quien dijo en su corazón: “No hay Dios” (Sal. 14:1; 53:1).

Un error más común es el uso de Josué 24:15 como texto evangelístico: precisamente las palabras “escogeos hoy a quien sirváis”. El oyente supone que con estas palabras Dios lo está llamando a servirle a él y no al mundo.

Pero el lector cuidadoso verá que Josué no presentaba esta alternativa al pueblo con estas palabras. Más bien decía: que si no querían escoger a Jehová, entonces no importaba a qué otro dios escogieran: los dioses falsos de sus padres, o los de los amorreos; todos eran igualmente inútiles.

Es el v. 14 el que contiene el llamamiento del Señor: “Temed a Jehová, y servidle con integridad y en verdad.” Y el ejemplo personal de Josué en el v. 15, señala el camino correcto: “Yo y mi casa serviremos a Jehová.”

Otro caso se ve en Génesis 18:12, donde Sara se ríe y dice en su corazón: “¿Después que he envejecido tendré deleite, siendo también mi señor ya viejo?” Muchos entienden que el “deleite” a que Sara se refería era el acto sexual. Pero el v. 13 aclara el sentido. Pregunta el Señor: “¿Por qué se ha reído Sara diciendo: ¿Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja?” El placer a que Sara se refería era el de tener un hijo, y no el de tener relaciones sexuales.

Eclesiastés 1:9 aparentemente afirma que “nada hay nuevo debajo del sol”, pasando por alto la realidad de que puede haber muchas cosas nuevas en los asuntos humanos. El contexto indica que el escritor hablaba del mundo natural y de la naturaleza humana. (Véanse vv. 2–11.)

Con frecuencia 1 Corintios 2:9 es citado para enseñar que Dios ha reservado en el cielo muchas cosas que ahora no podemos entender:

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó,

Ni han subido en corazón de hombre,

Son las que Dios ha preparado para los que le aman.

No podemos dudar de que así será. Pero se debe entender que este texto, citado de Isaías 64:4, se refiere al tiempo antes de la venida de Jesucristo y del evangelio. En el v. 8 dice Pablo que los príncipes de aquel tiempo no conocieron la gloria que corresponde al cristiano; de otra manera no hubieran crucificado al Señor. Luego en el v. 10 Pablo dice: “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu.” De manera que el v. 9 se refiere a los misterios del evangelio revelado a los creyentes ahora; no al cielo que nos espera.

Muchas veces el contexto de algún versículo afecta mucho a la teología cristiana. Hebreos 7:12 declara que: “cambiado el sacerdocio, necesario es que haya también cambio de ley”. Los teólogos católicos romanos usan este texto para comprobar que ha habido un cambio de sacerdocio para que otros, no judíos, puedan servir como sacerdotes.

Examinando el propósito del escritor se aclara el significado de estas palabras. Aquí el escritor quiso demostrar que el sacerdocio judío fue sustituido por Jesucristo, el Sumo Sacerdote eterno según el orden de Melquisedec. La interpretación católica romana ignora el contexto general y el propósito del escritor. El “cambio de ley” a que se refiere el v.12, es el cambio mencionado en Salmo 110:4, donde el Señor mismo establece al Mesías como sacerdote eterno, según el orden de Melquisedec, y no según el orden de Aarón. Véase especialmente Hebreos 7:11.

Los mormones hacen semejante uso de Amós 3:7 para demostrar la necesidad de profetas en la actualidad, para que la gente sepa todo lo que Dios hace. Dice este texto:

Porque no hará nada Jehová el Señor, sin que revele su secreto a sus siervos los profetas.

Pero el contexto aclara el sentido verdadero. Sobre esto dice Marvin W. Cowan: “Significa que Dios traerá juicio sobre su pueblo por sus pecados. Allí (en los vv. 2 y 6) declara que no lo hará sin advertir primero a su profeta.”

En algunos casos el contexto es más remoto. Eclesiastés 9:5 se usa para apoyar las doctrinas del sueño del alma, y de la aniquilación de ella.

Porque los que viven saben que han de morir; pero los muertos nada saben …

Leído separadamente, este versículo parece afirmar que nadie está consciente después de la muerte. Pero el contexto remoto del libro, y de toda la Biblia, indica que tal interpretación es contradictoria y falsa. Sin la clara revelación del Nuevo Testamento, el escritor de Eclesiastés no podría decir nada sobre este asunto. Lo que significa el texto es que los muertos no saben nada de esta vida. Esta verdad está de acuerdo con todo lo que sabía el escritor de Eclesiastés.

Muchos de los Proverbios son declaraciones aisladas sobre la sabiduría; no existe ningún contexto inmediato. Pero su verdad está de acuerdo con otras declaraciones de las Escrituras y con el mensaje entero de toda la Biblia. Este es el contexto remoto de tales Proverbios. Por otra parte, debemos observar que algunos Proverbios sí se encuentran en medio de un contexto inmediato. El estudiante se dará cuenta de esto en su lectura de este libro.

En general, los libros de la Biblia son historia, ley, poesía, tratados, cartas o profecías, y todos ellos tienen un hilo de pensamiento, o un argumento, que demuestra su unidad interna. Esto es lo que proporciona el contexto de sus varias partes. Siempre se debe tomar en cuenta este contexto al interpretar cualquier pasaje dudoso.

Fuente: De la Fuente, T. (1985). Claves de interpretación biblica – edición actualizada. El Paso, Texas: Casa Bautista de Publicaciones. Software Bíblico Logos.