El Evangelio según San Juan.

Se considera como autor al apóstol Juan, uno de los “hijos del trueno”. Se le ha adjudicado dicha autoría desde la época de los Padres de la iglesia.

Concuerdan en este aspecto Tertuliano, Clemente de Alejandría e Irineo entre otros.

Este evangelio es posterior a los otros Evangelios pero no más allá del año 90. El autor, Juan hermano de Jacobo, estuvo presente durante la crucifixión de Cristo y se le adjudicó el cuidado de la madre de Jesús. Fue el primero en creer en la resurrección del Señor asimismo fue el primero en reconocerlo en la playa del mar de Galilea.

Juan escribió el Evangelio para proveer a los cristianos, del Asia Menor, de un conocimiento completo de la vida y el ministerio de Jesucristo. Este evangelio presenta a Jesús como el unigénito Hijo de Dios; presenta Juan al Señor con una doble misión: 1. Como el Cordero de Dios y 2. La tarea de revelar al Padre a través de su vida y ministerio.

Precioso cuadro es también en este Evangelio cuando Jesús presenta al Espíritu Santo como el Consolador, el Paracleto, a alguien que está a la par para ayudar (Juan 14:16). Cuando dice “otro Consolador” se refiere a uno de la misma categoría, de la misma clase, de la misma especie, del mismo rango, etc. Juan revela que la función del Espíritu Santo es continuar la obra de Jesús y poner a los creyentes, nacidos de nuevo, en condiciones de hacer obras mayores (Juan 14:12).

Este Evangelio nos enseña que conocer a Cristo y al Padre como “el Dios verdadero” es la clave para comprender el significado de “la vida eterna” de la “vida en abundancia” (Juan 10:10).

Fuentes:

El mensaje de la Biblia (Unger)
Biblia Plenitud.