Verdadera comida.

Sermón del domingo 7 de Febrero de 2016, basado en Juan Capítulo 4:31-34. Cuando Jesús conversa con sus discípulos luego de su encuentro con la mujer samaritana en el pozo de Jacob.

Verdadera comida

  1. Jesús les dijo: Mi comida —la que a él le satisfacía y deleitaba—es hacer la voluntad del que me envió, y terminar su obra. No necesita mayor explicación, aquí se nos instruye a hacer la obra de Dios, pues se nos ha encomendado el ministerio de la reconciliación, y a no dejar el trabajo a medias. No da buen testimonio el que empieza algo y lo deja a medias o lo hace de mala manera y deficientemente.
  2. ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? Los discípulos decían esto. En esta región la siega se hacía en abril (o principios de mayo). Ahora era diciembre (o principios de enero). Lo que Jesús quería enseñar o hacerles comprender que muchas veces o casi siempre se ponen pretextos para hacer la obra de Dios, para testificar, para ofrendar, etc. Y una de las razones es decir “que no es el tiempo, que cuando Dios haga algo extraordinario”. No, Jesús dijo: “el reino de los cielos ha llegado a vosotros”, así que a trabajar, involúcrese en la obra de Dios, sea fiel sirviendo, evangelizando, orando, ofrendando, dando su tiempo, su talento y su tesoro.

Aunque no vea resultados siga trabajando para Dios, evangelizando, ofrendando, tal vez otros cosecharán donde usted está sembrando o de repente usted empezará a cosechar lo que otros han sembrado, Dios es el dueño de la mies. Si se queda sin hacer nada, sin sembrar o cosechar no recibirá su salario, es decir el gozo por la salvación de otros y las bendiciones que Dios ha preparado para los justos, es decir los que hacen de la voluntad de Dios y terminar con lo que se les ha encomendado su verdadera comida.

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