Demonización

quiquepor Enrique Juárez.

En el evangelio según San Mateo capítulo 15 y versos del 21 al 28 encontramos la siguiente narración:

“Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. El respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas pérdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor, socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aun los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora”.

Sin entrar en mayores detalles sobre esta historia bíblica señalaré lo que es evidente en este pasaje, cuando el evangelista narra esta historia quiere enfatizar que el “pan de los hijos” en este caso se refiere a la liberación de las fuerzas demoníacas ofrecida a los creyentes, la mujer estaba pidiendo liberación para su hija. Las Escrituras en Lucas 4: 18 nos enseñan que Jesús vino a pregonar (anunciar) libertad a los cautivos (del diablo) y a poner en libertad a los oprimidos (por el diablo).

Una de las evidencias de que el reino de Dios ha llegado a nosotros es la expulsión de demonios: “Mas si por el dedo de Dios echo yo fuera los demonios, ciertamente el reino de Dios ha llegado a vosotros” (Lucas 11:20); el dedo de Dios quiere decir andar en el poder del Espíritu Santo (Lucas 4:18); “No con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos” (Zacarías 4:6b). Les comparto algunos aspectos relacionados con la demonización:

1. ¿Cuál es el propósito siempre de la enseñanza bíblica? Que tengamos conocimiento para salir de la ignorancia, del error y de la esclavitud espiritual, mental y física (Oseas 4:6; Juan 8:32). Nunca es para acusar, juzgar o condenar a alguien; aunque Satanás pone pensamientos conflictivos en las personas influenciadas por demonios y les hace ver distinta la realidad: “La buena noticia nos habla de la grandeza de Cristo, y Cristo a su vez nos muestra la grandeza de Dios. Ese mensaje brilla como la luz; pero los que no creen no pueden verla, porque Satanás no los deja” (2 Contios 4:4 TLA).

2. ¿De dónde o de quién hay que echar fuera los demonios? De aquellos que están siendo atormentados o influenciados por los demonios y que por ello no pueden experimentar la vida abundante que Dios ofrece. Y cabe señalar que estamos hablando del pueblo de Dios. Dios siempre da libertad en el nombre de Jesús cuando los oprimidos lo desean sinceramente y lo piden.

3. ¿Puede un verdadero creyente estar endemoniado? Realmente no hablamos de posesión sino de demonización. Pues posesión indica propiedad y control absoluto. Los cristianos incluso los desobedientes pertenecen a Dios y no a Satanás. Por lo tanto, el diablo no puede controlarlos por completo. La demonización, es algo distinto. Por demonización entendemos que Satanás, a través de sus demonios ejerce un control parcial directo sobre una o más áreas de la vida de un cristiano o un no cristiano. Hay diferentes grados de demonización como, opresión, obsesión y las ataduras, donde los demonios tratan de estorbar o controlar la vida espiritual de las personas afectadas.

4. ¿Por qué en algunos creyentes la liberación es instantánea y en la mayoría es progresiva? En unos pocos, pues así es, la liberación es instantánea, por su consagración y sometimiento a la voluntad de Dios. En otros casos se necesita de tiempo para que las personas sean totalmente libres; no puede pretenderse que con tantos años de dolor, de heridas y de sufrimientos ser libre en una hora y media de ministración o liberación. A Dios no solamente se le debe entender o comprender sino experimentarlo. Experimentamos a Dios, su amor, poder y autoridad cuando obedecemos a la Palabra de Dios. También es prudente conocer y reconocer que no todo es demonio, ni todo es carne (Gálatas 5:19-21).

5. ¿Cómo ser libres de demonios?
a. Creer y confesar que Jesús es el Señor y el Salvador.
b. Pedir perdón a Dios por haber pecado.
c. Tener un verdadero arrepentimiento: esto quiere decir cambiar de pensamientos y de actitudes.
d. Renunciar a lo oculto.
e. Confesar a Dios cuando hay una afección, un síntoma o practica que estorba nuestra comunión con Dios.
f. Ser humildes y pedir ayuda y liberación cuando sabemos que es necesario.
g. Pedir ser llenos del Espíritu Santo.

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