Los diez mandamientos

Primera Parte

Introducción.

Los diez mandamientos son principios permanentes y no admiten excepciones (ver Mateo 5:21-27). Muchos países han elaborado su código legal a base de estas normas y constantemente estos mandamientos están en prueba de fuego en los tribunales del mundo. Estos mandamientos siguen representando el fundamento de la ley natural de la ética humana.

Uno de los grandes acontecimientos de la historia de Israel, y quizá de toda la humanidad, es el momento en que Dios promulgó su ley. Ésta no fue dada para que los israelitas pudieran llegar a ser justos si la cumplían (Ro. 3:20a; Gá. 3:11), porque la justificación ante Dios siempre ha sido a través de la fe (confianza) en el Señor (Gn. 15:6; Ro. 4:3, 22; 5:1; Gá. 2:16; 3:6, 21). Más bien, la ley serviría para que los israelitas pudieran ver su pecado (Ro. 3:19–20b; 7:7) al compararlo con los estándares de santidad y justicia divinas, y para condenar a la humanidad incrédula.

La ley mosaica que aparece en Éxodo consta de tres partes:

  1. El decálogo (Éx. 20:1–21),
  2. El libro del pacto, que incluye las ordenanzas civiles y religiosas (20:22–24:11)
  3. Y los reglamentos ceremoniales (24:12–31:18).

Los mandamientos de primero al cuarto forman la primera porción del decálogo y tratan de nuestra relación con Dios. Del quinto al décimo forman la segunda porción del decálogo (vv. 12–17) y tratan de las relaciones personales con los demás. Todos los mandamientos incluyen una prohibición, con excepción del cuarto (el último del primer grupo), y del quinto (el primero del segundo grupo).

Desarrollo.

  1. No tendrás dioses ajenos delante de mí. Dios siempre debe ocupar el primer lugar en nuestras vidas. No poner en su lugar nada como personas, cosas materiales, dinero, etc. Dios para manifestar que Él era el único Dios envió a Egipto las diez plagas para derrotar a cada uno de los principales dioses de los egipcios.
  1. No te harás imagen. No adorar ni servir a cualquier cosa hecha por el hombre como estatuas, imágenes, amuletos, fetiches, etc. La palabra imagen es pesel, y significa “madera o piedra labrada”, y viene de pāsal, “labrar”. Posteriormente (en Éxodo 34:17), también se prohibieron los “dioses de fundición” que se hacían con metal derretido. Como Dios es espiritual, ninguna representación material puede parecerse a él. 1 La Biblia nos dice: “Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles. Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos, ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén. Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza, y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío” (Romanos 1:21-27).
  1. No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano. Debe tratarse siempre el nombre de Dios con respeto, no utilizarlo para hacer promesas o cosas similares. “y no juraréis falsamente por mi nombre, profanando así el nombre de tu Dios. Yo Jehová” (Levítico 19:12). El pueblo de Dios no debe utilizar el nombre santo con fines egoístas y malvados: Porque blasfemias dicen ellos contra ti; tus enemigos toman en vano tu nombre” (Salmos 139:20).
  1. Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Los creyentes deben descansar de sus actividades habituales. Debía guardarse un día solemne de adoración a Dios cada semana. Guardar el día de reposo para santificarlo significa que debía separarse el séptimo día de los otros seis y hacerlo un día especial para Jehová. El pueblo tenía que trabajar seis días y adorar a Dios en el séptimo. Esto contrastaba con la esclavitud en Egipto, donde se supone que los israelitas no podían romper la rutina diaria. La base de este mandamiento es que Dios creó el universo en seis días y descansó en el séptimo día (En. 2:2–3; Ex 16:23). Esto no quiere decir que el séptimo debe ser un día de ocio o pereza, sino de servicio espiritual en el que se cumplan las ordenanzas religiosas. 1
  1. Honra[1] a tu padre y a tu madre para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da. Refrendado en Efesios 6:2-3: “Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien, y seas de larga vida sobre la tierra” Efesios 6:2-3). Debemos tratar a nuestros padres con respeto a pesar de todo. Si tus padres te piden que hagas algo malo, con respeto diles que no y sugiere una buena alternativa a cambio. El quinto mandamiento se refiere al respeto (honor) que se debe dar a los padres e implica la obediencia y sumisión a ellos. La promesa de longevidad que acompaña al mandamiento (para que tus días se alarguen) se refiere a la permanencia de Israel como nación bajo la relación pactal con Dios (en la tierra que Jehová tu Dios te da), y no a la longevidad de cada individuo que obedezca. El maldecir a los padres, lo que equivale a rechazar su autoridad, se consideraba como ofensa capital: Igualmente el que maldijere a su padre o a su madre, morirá” (Éxodo 21:17); Al que maldice a su padre o a su madre, Se le apagará su lámpara en oscuridad tenebrosa” ( 20:20). 1

Deben de manifestarse actitudes de honra a los padres, a las personas mayores, autoridades, maestros, etc. en todo momento, los niños harán lo que ven hacer a sus padres. En una comida, en las compras, etc. Esta honra también debe manifestarse en sostener económicamente a los padres cuando estos ya no puedan valerse por sí mismos, si es que no han podido acumular recursos para su retiro. En la antigüedad la iglesia primitiva ayudaba a las viudas pero tenían que ser mayores de 60 años (la expectativa de retiro y el retiro actualmente es a una edad mayor) y cumplir además con determinados requisitos, aun así Pablo sugirió que la familia debe cuidar a sus ancianos, ver 1 Timoteo 5:2-16 al respecto.

[1] Para la Real Academia Española la definición que está directamente relacionada con su etimología es: “respetar a alguien”, “enaltecer o premiar su mérito”; “dar honor o celebridad”. También significa “como fórmula de cortesía para enaltecer la asistencia, adhesión, etc., de otra u otras personas”. Como verbo pronominal es “dicho de una persona: tener a honra ser o hacer algo”.