Nuestros primeros fracasos

mario_vegapor Mario Vega

En 1982 comenzó a llegar a El Salvador el libro del Pastor Cho “La Cuarta Dimensión.” Poco tiempo después llegó el libro “Los grupos familiares y el crecimiento de la iglesia”. A través de esos libros nos enteramos que en Corea del Sur existía una iglesia extraordinariamente numerosa. No obstante, en esos libros el Pastor Cho no habla claramente del sistema celular. Quedaban muchos cabos sueltos.

Las bases bíblicas mencionadas en los libros nos persuadieron que ese era el camino correcto y, así, hicimos varios intentos de trabajar con células, alrededor de tres, que terminaron fracasando. Hoy, en la distancia, puedo mencionar las razones por qué esos intentos no tuvieron éxito:

  1. Los líderes no tenían ningún entrenamiento. Fueron los creyentes más avanzados los que hicieron ese rol pero no recibieron ninguna instrucción; solo una fuerte motivación para el crecimiento numérico.
  2. Las reuniones no tenían equilibrio. El énfasis era el evangelismo. No había un equilibrio con el discipulado.
  3. No había lecciones para las reuniones, cada persona enseñaba lo que se le ocurría.
  4. No teníamos una conceptualización del trabajo celular. Ni siquiera teníamos una definición básica de célula.

En la actualidad tengo claras las razones de nuestro fracaso, pero, en esa época, no entendíamos por qué algo que parecía tan bueno y que se hacía con todo el corazón no daba los resultados esperados. Lo bueno de todo es que a pesar de no tener éxito no decayó nuestro entusiasmo. Ese es el valor principal que se puede rescatar: no darse por vencido si sabemos que las cosas son acordes a la Biblia.

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