El movimiento celular: basado en el Nuevo Testamento

mario_vegapor Mario Vega

Al igual que en otras épocas, hoy en día la iglesia vive momentos en que varios movimientos le envuelven. Algunos de ellos son bíblicos y honestos, otros no poseen arraigo bíblico verdadero
y desarrollan sospechas en las personas que no se dejan llevar por las apariencias o las sensaciones.

En ese ambiente, el movimiento celular hizo su irrupción y no faltaron quienes pensaron que se trataba de otra novedad producto de una forma ingeniosa de hacer crecer a las iglesias. No
obstante, el movimiento celular tiene como fuente de su sustento el modelo de la iglesia del Nuevo Testamento. Su base de apoyo es la forma en que la iglesia primitiva se reunía. Eso ha permitido que el modelo celular, en su renacimiento moderno, se sostenga por ya más de medio siglo. Además, le permite que iglesias de todas las denominaciones puedan abrazarlo sin ver amenazadas sus doctrinas distintivas.

Cuando existe algún rechazo, normalmente es por confusión o por desconocimiento de las motivaciones y propósitos que el modelo procura. El énfasis en la comunión, el evangelismo y la edificación son los aspectos que se muestran como esenciales en el modelo celular. El tema del crecimiento es una añadidura que se produce en la medida que los anteriores elementos se ejercen de manera equilibrada y bíblica. Así las cosas, el modelo celular avanza rescatando los elementos básicos de cómo la iglesia del primer siglo realizó su culto y su vida de testimonio. Aunque las iglesias celulares no produjeran ningún crecimiento numérico especial, valdrían siempre la pena por su capacidad para crear el espacio para que los creyentes ejerzan sus dones de edificación, evangelismo y comunión.