La libertad y la riqueza

por Enrique Juárez

Son de conocimiento general los derechos inalienables de la humanidad: derecho a la vida, a la propiedad y a la libertad. No podemos hablar de libertad cuando no hay libre acceso a la educación, a la salud, a la propiedad y a las actividades productivas.

Hay libertad Cuando el hombre puede hacer uso de su creatividad para crear riqueza de una forma ética, responsable y la comparte con los demás, ¿cómo? Creando fuentes de trabajo, pagando salarios justos, poniendo al alcance a precios accesibles los nuevos bienes y servicios producidos enriqueciendo así a los demás, aunque en última instancia en un mercado libre los precios dependerán de las leyes naturales del mercado. La riqueza no se distribuye, se crea por medio de las actividades productivas, porque los recursos tarde o temprano se acabarán y no habrá más que repartir. La verdadera riqueza, es la que crea nuevos bienes, productos y servicios, es la que enriquece a los demás y no les empobrece.

Se puede crear riqueza en un pequeño cuarto, garaje o lo que sea, con un teléfono, una computadora, etc. Porque la riqueza depende del ingenio y de la libertad para crear, producir, no depende de la cantidad de bienes o tierras que posea. Eso podría ser parte, pero no es determinante, como bien señaló Peter Drucker: “El conocimiento es la nueva base de la competitividad en la sociedad pos capitalista”.

Cuando pensamos en la riqueza solamente como dinero contante y sonante nos volvemos esclavos de este. Cuando se piensa solamente en tener para gastar y consumir esto refleja una mentalidad de pobreza.

Usted lee esta pequeña reflexión gracias a que ha sido enriquecido por hombres como Steve Jobs, Bill Gates, por el creador de esta red social, por el que creó o nos dio a conocer la Internet (sus vidas personales no me interesan). Pongo estos ejemplos porque en estos momentos el denominador común entre usted y yo a través de esta reflexión es la cibernética, porque hay infinidad de campos y creadores o inventores, gente que siempre está aportando con su ingenio e inteligencia a la humanidad.

Usted se interconecta con familiares, con amigos, con socios, etc. virtualmente, a través de su computadora, teléfono inteligente, tableta o lo que sea. ¿Cómo llegaron estos recursos a usted? Porque hubo alguien que pensó, diseñó y creó, y de una forma indirecta puso los recursos al alcance de su mano. Usted se comunica con una persona inmediatamente en cualquier parte del mundo, antes una carta viajaba de Centro América a España durante tres meses en una Carabela o Barco, y a esperar que no se hundiera la nave o la interceptara los piratas, luego alguien nos enriqueció con el telégrafo, el teléfono y así sucesivamente. Usted no experimentó los sinsabores e innumerables fracasos de Edison pero sin embargo disfruta de la iluminación que él compartió con la humanidad cuando alcanzó sus sueños, y aunque esté muerto todavía disfrutamos los logros de su ingenio.

Cuando pensamos en repartir o redistribuir a algunos lo que es de otros, condenamos a los primeros a la pobreza porque les vemos o consideramos incapaces de superarse, los menospreciamos y no vemos en ellos la imagen y semejanza del creador, les condenamos al parasitismo. Se les enseña a despojar y no a crear y a producir, se les maldice porque hay maldición para todo el que que roba a los demás, sea un ladrón encapuchado o de cuello blanco.

Sí, hay que ser solidario y tender la mano de ayuda pero de una forma racional y que dignifique a las personas. ¿Cómo? Eso es asunto para otra reflexión u otras reflexiones, recuerde “Roma no se hizo en un día, ni tampoco la construyó una sola persona”.

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