Mentalidad de pobreza

Las personas arrogantes o criticas son a menudos personas con baja autoestima que están temerosas de asumir riesgos, de cambiar de forma de pensar. Estas personas raras veces leen o adquieren cintas o discos de audio. ¿Por que deberían de hacerlo? Ellos o ellas son el centro del universo, la última Coca Cola en el desierto. Se les conoce por su forma de hablar, todo lo critican, esconden su frustración hablando mal de las personas o instituciones que están caminando hacia delante, o haciendo la diferencia. Hay que ser humilde para aprender, sobre todo la instrucción bíblica, para no entrar en conflicto con la manera en que se piensa (que generalmente es errónea).

El balance de lo que se tiene, en educación, bienes que generan capital (el conocimiento es uno de ellos), logros, etc., a lo largo del peregrinaje por esta vida revela quién o qué se es. Como ejemplo note que el carro nuevo (o la casa de sus sueños) que posee una persona regularmente representa una deuda u obligación, casi siempre a largo plazo, por eso no hay que dejarse impresionar por el vecino, el amigo o el pariente con carro nuevo, pues el carro es visible pero no se ve la deuda que acarrea. Hay personas con carro nuevo y no tienen cama propia donde dormir.

El balance positivo se tiene cuando ya no se trabaja para ganar dinero y así pagar las cuentas, mes a mes, sino que el dinero que hemos obtenido ya trabaja para nosotros.

¿Quiere tener? Si es cristiano de, siembre para cosechar. La mentalidad de pobreza espera a tener para dar. Es un circulo vicioso que solamente se interrumpe, se quiebra, con la generosidad. Las personas no dan porque viven bajo temor, el temor de quedarse sin dinero aunque no lo tengan, pero “sin fe es imposible agradar a Dios”. Además no de lugar a la pereza, estudie, aprenda nuevas habilidades, reglas y principios contables, piense creativamente, invierta y deje de ser un gastador (o gastadora) compulsivo. Y antes de hablar siempre piense bien lo que va a decir, hay poder en las palabras.