La zorra y las uvas

lazorraylasuvasLa zorra y las uvas (Αλώπηξ και βότρυς) es una de las fábulas atribuidas a Esopo y recontada por Babrio, Fedro, Jean de La Fontaine y Félix María Samaniego.

Era una tarde muy soleada y calurosa. Una zorra, que había estado cazando todo el día, estaba muy sedienta.

 “Cómo me gustaría encontrar agua”, pensó la zorra.

En ese momento vio un racimo de uvas grandes y jugosas colgando muy alto de una parra. Las uvas parecían maduras y llenas de zumo. “¡Oh, oh!” dijo la zorra mientras la boca se le hacía agua. “¡El zumo dulce de uva saciará mi sed!”.

La zorra se puso de puntillas y se estiró todo lo alto que pudo, pero las uvas estaban fuera de su alcance. No queriendo abandonar, la zorra tomó impulso para alcanzar las uvas. Fue inútil, no pudo alcanzar las uvas.

La zorra saltó y brincó una y otra vez pero no pudo alcanzar las uvas en ninguna ocasión. Al final la zorra estaba más sedienta y cansada que nunca.

“¡Qué tonta soy!” dijo la zorra con rabia. “Las uvas están verdes y no se pueden comer. De todas maneras, ¿para qué las querría?”

Y así se marchó la zorra.

La moraleja[1] de la historia es que a menudo los seres humanos fingimos despreciar aquello que secretamente anhelamos y que sabemos inalcanzable. Algunas personas desdeñan y menosprecian lo que no pueden tener.

[1] Moraleja (del Latín morālis), enseñanza que sirve de lección para el vivir humano y que aporta al conocimiento de lo que se considera moral, que generalmente se transmite mediante el relato histórico o narración ficticia; y que evita los prejuicios y estereotipos que impiden su real comprensión, implicando que el mismo oyente, lector o espectador determine por sí mismo cual es la enseñanza (o, lección).

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