Llenos todo el tiempo

coach_Joelcomiskeypor Joel Comiskey

Pablo nos dice en Efesios 5:18: «No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.» En el griego original, la frase «sed llenos» tal como se encuentra aquí es un verbo en el tiempo presente. Pablo podría haber usado el tiempo pasado o un tiempo verbal futuro para dar a entender una llenura de una sola vez; en cambio, él escogió el tiempo presente para indicar que la llenura del Espíritu Santo no es un evento de una sola vez sino una experiencia incesante.

En 1973, varios meses después de mi conversión, experimenté un momento de estar lleno del Espíritu Santo. En ese momento, recibí la capacidad para testificar y fui ungido de una manera nueva. Desarrollé un hambre profundo por la Palabra de Dios. Para describir mi experiencia, algunos podrían usar el término bautismo; otros usarían la palabra llenura. Para mí realmente no es importante qué término se usa. Más importante que la terminología es el hecho que una sola experiencia no era suficiente. Encontré que continuamente precisaba nuevas llenuras del Espíritu Santo y renovadas unciones.

Incluso los apóstoles necesitaban nuevas llenuras del Espíritu Santo. Se podría pensar que después de que las lenguas de fuego cayeron sobre ellos y fueron bautizados en el Espíritu (Hechos 2), ellos habrían estado llenos para toda la vida. Pero no era suficiente. Después del episodio de las lenguas de fuego, vemos a estos mismos apóstoles recibiendo una nueva llenura del Espíritu Santo: Ellos, al oírlo, alzaron unánimes la voz a Dios y dijeron: «Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay;… mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades, señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús». Cuando terminaron de orar, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo y hablaban con valentía la palabra de Dios. (Hechos 4:24; 30-31).

¡Si los apóstoles necesitaban ser llenos continuamente, cuánto más nosotros necesitamos más del Espíritu Santo! Dejemos de discutir sobre la terminología y humillémonos en el punto de nuestra necesidad – la llenura diaria y continua del Espíritu Santo. Los recuerdos de un Pentecostés anterior no será suficiente. Necesitamos el viento fresco y el fuego del Espíritu Santo todos los días.