Obstáculos a la Oración

angelmanuelhernandezby Ángel Manuel Hernández, Canary Islands, Spain

Según la Didaché, los cristianos del siglo I, mantuvieron la costumbre heredada del judaísmo, de orar tres veces al día, a la hora sexta, a la tercera y la nona. Pero un siglo más tarde, y según Tertuliano, los cristianos pasaron a orar sólo dos veces, al clarear el día y al caer la noche, Tertuliano dijo que eran los dos momentos más importantes, momentos en los que el cristiano guarda silencio, medita en la escritura y canta un salmo”. Parece como que la pasión por la oración fue decayendo hasta el día de hoy, donde los datos muestran que un 20% de los miembros de las iglesias no oran nunca, y que la inmensa mayoría lo hace sólo alguna vez.

Una de las razones del decaimiento de la oración, es el decaimiento de la devoción a Jesús (Luc. 18:8), porque la oración está muy ligada a la devoción. La palabra devoción, viene del latín “devotiones”, que significa voto de consagración. Pero en términos bíblicamente prácticos, significa “compromiso de todo corazón con Jesús”. La devoción a Jesús es lo que estrecha la comunión con él, cuanta más devoción le tengamos, más cerca estará el de nosotros y nosotros de él. La devoción nos lleva a la oración, porque deseamos comunicarnos con aquel que nos tiene maravillados. Cuando decae la devoción decae la oración. Una Iglesia o célula Cristo céntrica, que busca maravillar a la gente con la persona de Jesucristo, crea creyentes comprometidos con la oración. Y la oración es tan importante que carecer de ella lleva a una iglesia, célula, o creyente, a la indigencia espiritual (Mat 7:7), la caída en tentación (Luc 22:46), y a las contiendas que perturban la paz (Stg 5:16).

Otra de las razones del decaimiento de la oración, es que el cristiano actual tiene divorciada su fe de su vida cotidiana, no tiene la oración enmarcada en todas las horas que consagran el tiempo, es decir, no cumple con el “orar sin cesar” (1Tes. 5:17). Por otro lado el orar sin cesar, destruye la excusa de no tener tiempo, porque orar sin cesar es orar en todo tiempo y todo lugar. ¿Y cómo se ora en todo tiempo y en todo lugar? transformando los pensamientos en oraciones. Dejando de hablar con nosotros mismos, y comenzar a hablar con Dios. Los psiquiatras y psicólogos coinciden en que “hablar consigo mismo no es bueno, lleva a la ansiedad y a la desesperación”.

Otra de las razones del decaimiento de la oración, es el desánimo del creyente, por la falta de respuesta de Dios a sus oraciones egoístas. El cristiano de hoy ha sido seducido por la búsqueda del placer y el bienestar. Y Dios no puede responder a oraciones que sólo piden para el deleite personal (Sant. 4:3). Si el cristiano deja atrás el egoísmo en sus oraciones, Dios comenzará a responderle. Job oraba con egoísmo, por sus hijos y lo suyo (Job 1:5), pero después de pasar por lo que pasó, aprendió a orar bien, y comenzó a orar por sus amigos, entonces vino la respuesta y fue grandemente bendecido, dice “Job 42:10 Y quitó El Señor la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos; y aumentó al doble todas las cosas que habían sido de Job”.

Ángel Manuel