Las disciplinas olvidadas

mario_vegapor Mario Vega.

Los libros de la Biblia se escribieron en el contexto de las sociedades agrarias. Esas sociedades fueron desplazadas primeramente por las industriales y, ahora, por las de la información. Junto con ellas, también fueron desplazadas disciplinas espirituales cuyo valor vale la pena transferir a las nuevas generaciones.

Una de ellas es la disciplina de la paciencia. En nuestro mundo de mensajes instantáneos, transportes veloces y comunicaciones en tiempo real, ya no queda mucho espacio para desarrollar el hábito de la paciencia. Sin embargo, sigue siendo verdad que la obra de Dios se desarrolla a través de procesos que toman años. Dios no se dejará impresionar por nuestros métodos instantáneos, pero si es necesario que nosotros adquiramos la paciencia que se necesita para hacer su obra.

Otra de las disciplinas es la de la oración. No la oración utilitaria que conocemos hoy en día sino aquella que tenía como finalidad el cambio de la persona misma. Aquella que no pide cosas sino que busca el cambio del carácter. Aquella que es un fin en sí misma y no un instrumento para adquirir cosas.

Tal vez la más olvidada de las disciplinas sea la de la negación propia. En un mundo que camina en busca de la comodidad, la diversión y el bienestar la idea de morir a nosotros mismos se considera extraña y hasta alejada de lo que hoy entendemos por cristianismo. No cabe en nuestra cultura una fe que nos llama a morir a nuestro yo. Pero, ahora, como siempre, la muerte al yo es una necesidad urgente pues si el grano no muere, no lleva fruto.

Estas disciplinas solamente pueden ser entregadas a la siguiente generación por vía del modelaje y la vivencia. Mientras existan hombres pacientes, humildes y dependientes de la oración, existirá esperanza para el futuro. Tales hombres generarán discípulos que sepan amar y desarrollar estas antiguas disciplinas.