La Prioridad del Ministerio Celular

mario_vegapor Mario Vega

El pastor de una iglesia local continuamente se encuentra enviando mensajes a su congregación. Tales mensajes no solamente son aquellos que anuncia con su boca. Existe otro mensaje que envía con su silencio. A veces es tan importante lo que el pastor dice como lo que deja de decir. Igualmente importante es el mensaje que el pastor envía con lo que hace como con lo que deja de hacer. Las personas continuamente están leyendo los mensajes verbales y no verbales de su pastor. Los mensajes que se producen por acción como los de omisión.

Un mensaje muy poderoso es aquel que el pastor envía al adoptar una actitud frente al trabajo celular. El pastor puede estar muy entusiasmado con la evangelización a través de las células, pero si él mismo no se coloca al frente de dicho trabajo, tal acción, es un mensaje que la congregación sabe leer. Si el pastor nombra a un responsable de las células el mensaje que envía es: “El trabajo con las células no es muy importante para mí. Tengo otras cosas más valiosas que hacer y por eso encargo a otra persona esa tarea”.

Por el contrario, cuando el pastor asume la primera responsabilidad en el trabajo celular, animando, fijando metas, evaluando, enseñando a la congregación, impartiendo conferencias para sus líderes, etc., el mensaje que envía es: “El trabajo celular es muy importante para mí. Por eso lo tomo como mi tarea personal y no la delego en otra persona”. Aunque el pastor no articule verbalmente estas ideas, sus hechos son un poderoso mensaje que sus ovejas saben leer. De manera que para que una congregación coloque empeño en el trabajo con las células, el pastor principal es quien debe enviar ese mensaje constante colocando el empeño que él desea ver entre sus miembros.

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