¿Cómo se prepara un sermón? VI y Final

De la serie “Pasos para preparar un sermón”. VI y Final.

Nota: Para una reunión de células no se prepará un sermón pues ahí el lider/facilitador lo que debe hacer es guiar a los participantes en el estudio bíblico correspondiente de la semana. Los líderes no van a las células a predicar sino a dirigir una enseñanza bíblica entre otras cosas.

por Carlos Astorga

El estudio diligente, fiel y metódico de las Escrituras requiere trabajo arduo y dedicado. Debe planear invertir al menos de 6 a 10 horas estudio para la preparación de un mensaje o lección de 40 a 60 minutos. A continuación presento una serie de elementos necesarios en la preparación de sermones.

  1. ¿Qué debo hacer para estudiar fielmente?

Debo depender conscientemente del Espíritu Santo. El estudio y la exposición deben realizarse en una actitud constante de oración y dependencia del Señor.

Debo escoger un texto/tema bíblico. La fuente del mensaje debe ser la Palabra de Dios. Siempre.

Debo escoger un texto relevante a la necesidad de la audiencia. Conocer a la audiencia permitirá al expositor discernir mejor la porción de las Escrituras que suplirá mejor las necesidades espirituales de la audiencia.

Debo conocer a profundidad el texto. Si el expositor no conoce bien el texto, su exposición será simplemente una serie interminable de frases cliché e ilustraciones emotivas o graciosas, pero la audiencia no será alimentada con la verdad de la Palabra de Dios.

Debo entender claramente el texto. Si el expositor no comprende el significado del texto solo comunicará su confusión a aquellos que le escuchan.

Debo explicar correctamente el texto. Una cosa es estudiar y otra muy diferente es exponer o enseñar. El expositor debe ser capaz de comunicar efectivamente lo que ha comprendido del texto.

Debo aplicar oportunamente el texto. El fin de la exposición no es información sino transformación. El expositor debe asegurarse de mostrar a la audiencia la forma en que los principios de las Escrituras funcionan en la vida cotidiana. La audiencia debe entender cuales son sus retos y responsabilidades ante Dios como resultado de haber sido expuestos a la enseñanza de la Palabra de Dios.

  1. Los Tres Pasos Esenciales del Estudio de la Palabra de Dios

Observe (¿Qué dice el texto?). Este es el paso fundamental del estudio de la Biblia. El maestro debe conocer el texto y para esto debe observarlo detenidamente y descubrir lo que dice. Para descubrir lo que el texto dice, debe aprender a leer correctamente. No hay paso mas trascendente a la eficacia, claridad e impacto de un mensaje que la lectura cuidadosa y repetida del texto (y contexto) del pasaje a exponer. La clave de la predicación es leer, leer, leer, leer, leer, leer. Lea y observe el texto repetidamente, tanto como sea posible, antes de intentar explicar su significado. Poca lectura y observación llevará a una explicación deficiente y una aplicación inconsistente o errónea.

Explique (¿Qué significa el texto?). El significado del texto se obtiene de sus observaciones del mismo. Explicar el texto puede requerir investigar aún más el significado de las palabras y de las afirmaciones en relación a la enseñanza de la Biblia.

Aplique (¿Cómo funciona el texto?). El último paso hace efectivo el estudio. Toma los principios obtenidos del texto y los aplica a la vida de manera clara, concisa, relevante y Cristocéntrica. La aplicación de la Palabra de Dios será exitosa únicamente si depende del poder del Espíritu de Dios, y las promesas del Padre por medio del evangelio de Cristo.

  1. Plan de Trabajo

Dedique tanto tiempo como pueda al estudio. La exposición de las Escrituras es una de las responsabilidades más importantes y trascendentes de un pastor/maestro (1 Timoteo 4:12-14; 2 Timoteo 2:1; 4:2). No busque estudiar lo menos posible.

Comience su preparación temprano en la semana. Procure realizar juntos los pasos de Observación y Explicación. Medite en oración sobre lo que ha aprendido antes de pasar al último paso de Aplicación.

Si es posible realice su preparación en segmentos de al menos una hora. Es mejor res segmentos de dos horas, o dos segmentos de tres horas mínimo.  El estudio requiere concentración y silencio. Ambas cosas son difíciles de conseguir en tiempos cortos de estudio.

Prepárese en base a 1 Pedro 4:10-11: “Cada uno según el don que ha recibido, minístrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Si alguno habla, hable conforme a las palabras de Dios; si alguno ministra, ministre conforme al poder que Dios da, para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo, a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos. Amén.”

  1. Los Elementos Principales de un Mensaje de 40-60 Minutos

Introducción (5-10 Minutos)

Inicie su mensaje con alguna pregunta, ilustración o historia breve que sirva de introducción al texto y haga consciente a la audiencia de su necesidad de recibir la verdad de la Palabra de Dios que esta por exponer.

Lea el texto. Practique la lectura del texto en voz alta, previo a la exposición. Asegúrese de leer claro, pausado y dando énfasis a las palabras de manera que se muestre su importancia.

Exposición (1 a 3 puntos de 15 a 30 minutos en total)

Observe el texto (5-10 Minutos). Haga que la audiencia vea el texto. No hable por el texto. Deje que el texto hable por sí mismo. Ayude a su audiencia a observar y descubrir lo que usted ya ha observado en su estudio: palabras, frases, etc. Haga preguntas.

Explique el texto (5-10 Minutos). Muestre a la audiencia los principios bíblicos que el texto enseña en base a su estudio previo.

Aplique el texto (5-10 Minutos). Use ejemplos relevantes a su audiencia

Resuma el Mensaje y Conéctelo al Evangelio (10-20 minutos). Muestre la forma en que los principios expuestos se relacionan al mensaje del evangelio y a la obra de Jesucristo.