Los hijos de Dios y los hijos del diablo

Nota: En este artículo no estamos haciendo ninguna referencia a los incredulos.

¿Dónde empieza el juicio?

“Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen al evangelio de Dios?” (1ª Pedro 4:17). Antes de juzgar al mundo hay que juzgar a los que están dentro de la Casa de Dios.

¿Cómo se reconocen?

Los hijos de Dios y los hijos del Diablo se reconocen en esto: el que no obra la justicia (es decir no actúa conforme a los mandamiento de Dios) no es de Dios, y tampoco el que no ama a su hermano (1ª de Juan 3:10). No ama a su hermano el que le hace daño, habla mal de él, lo ultraja. Pero recibirán el castigo de los malvados.

¿Cuál es la recompensa de los malos?

“Los perversos piensan: « ¡Dios no nos mira! ¡Ha cerrado los ojos y ni siquiera ve lo que hacemos!». ¡Levántate, oh Señor! ¡Castiga a los perversos, oh Dios! ¡No te olvides de los indefensos! ¿Por qué los perversos desprecian a Dios y quedan impunes? Piensan: «Dios nunca nos pedirá cuentas» (Salmos 10:11-13). Dios no dará por inocente al culpable, él les pedirá cuentas y les pagará conforme a su inequidad. Hechor y consentidor pecan por igual. Por eso hay que evitar a esos que se hacen llamar cristianos y hacen cosas perversas.  Jehová, tardo para la ira y grande en misericordia, que perdona la iniquidad y la rebelión, aunque de ningún modo tendrá por inocente al culpable; que visita la maldad de los padres sobre los hijos hasta los terceros y hasta los cuartos” (Números 14:18).

¿Cuál es la recompensa de los que atacan al ministro y a su familia injustamente?

¡Dios mío, levántate y ponme a salvo! ¡Rómpeles la cara a mis enemigos! ¡Rómpeles los dientes a los malvados! (Salmos 3:7 TLA). Serán castigados severamente en todas sus áreas, vendrán a pobreza extrema que hasta los dientes perderán.

¿A quienes evitar?

 9Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios; 10no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo. 11Más bien os escribí que no os juntéis con ninguno que, llamándose hermano, fuere fornicario, o avaro, o idólatra, o maldiciente, o borracho, o ladrón; con el tal ni aun comáis” (1ª Corintios 5:9-11). No juntarse con ellos y evitar todo tipo de relación con ellos, ni siquiera hacer negocios con ellos.

¿En la Iglesia se les puede retirar la comunión?

Si. “Porque ¿qué razón tendría yo para juzgar a los que están fuera? ¿No juzgáis vosotros a los que están dentro? Porque a los que están fuera, Dios juzgará. Quitad, pues, a ese perverso de entre vosotros” (1ª Corintios 5:12-13). Y los que se ponen de su parte tampoco pueden ser dados por inocentes.