El origen de Halloween

Hace algún tiempo (31 de Octube de 2010) compartí el siguiente artículo:

Para empezar a hablar de Halloween tenemos que remontarnos muchos años atrás. Sus orígenes fueron en Irlanda, Escocia, Gales. Halloween era en ese tiempo el conocido “Festival de la Cosecha o la “Fiesta de Samhain”. En ese día (31 de Octubre) se conmemoraba el final del verano y el último día del año, así mismo la llegada del nuevo año que según el calendario celta comenzaba el 1 de Noviembre.

Esta fiesta con cientos de años de tradición no solamente tenía como motivo celebrar “la cosecha”, esta conmemoración involucraba más que eso, el nombre en sí que lleva esta fiesta es “Samhain” nombre que se le da al dios de la muerte (en español posiblemente conocido como “la parca”, o en inglés con el de “grim reaper”), la gente realizaba esta fiesta en este particular día del 31 de Octubre, por diferentes factores; festejaban el fin y principio de año, celebraban las buenas cosechas y ese era el primer día del invierno, día en el cual la noche empezaba más temprano, el frío se agudizaba, las hojas de los árboles se caían, todos estos factores naturales hacían más peso para creer que en esa noche los poderes de la naturaleza tenían la fuerza para acabar con ellos ya que la madre tierra y la muerte se aliaban para castigar a los seres vivientes, los Celtas tenían que adorar la muerte y pagar tributo a ella, creían que los espíritus de los muertos se apoderaban y rondaban la tierra, ellos realizaban ceremonias especiales dirigidas por los Druidas, los cuales venían por generaciones inculcando y adiestrando a la gente a seguir una serie de ceremonias, sacrificios y ritos.

Ellos eran considerados como los hombres más sabios de la época, conocedores de todo lo oculto y los únicos que tenían el enlace entre el mundo espiritual y el mundo terrestre, por eso los seguían ciegamente. Los Druidas a aquellos que no cumplían con sus demandas les hacían pagar un gran precio. Los Celtas estaban llenos de sumisión, temores y supersticiones debido a la influencia de los Druidas, creían que ese día de Samhaín, la puerta del mundo de los espíritus se abría y las almas de los muertos que habían muerto en ese año rondaban sus casas, (creían que para alejarlos tenían que tener una luz encendida que los asustara en la entrada de la casa en lo posible con o en forma de una cara o algo distintivo para hacerse familiar a la muerte), (de aquí es de donde viene la famosa vela en la calabaza en forma de cara, también de esta tradición se derivan historias como la de “Jacko Lanters”), los demonios buscaban dominios o personas, cuerpos a quien poseer, matar, o llevárselos con ellos al otro mundo, es por eso que los Celtas hacían grandes fogatas en las calles para saber por donde pisaban y muchos se disfrazaban de animales o fabricaban máscaras con expresiones muy feas para confundirse con los demonios (de esta práctica salen los disfraces).

También como forma de placer o hacer un trato con la muerte ofrecían una serie de ritos y sacrificios para que durante el año no los toque ni los desfavorezca. Estos rituales eran organizados por los Druidas, antes que la luz se desapareciera el día 31 de Octubre la víspera de la noche tan temida; hacían altares de piedra en lugares específicos, se vestían de blanco y otros colores significativos, se adornaban con brazaletes y coronas preferiblemente bajo grandes robles, una olla de bronce y muchos más símbolos eran piezas imprescindibles en sus ceremonias, traían animales y personas para el sacrificio; estos sacrificios consistían en horribles torturas colocando a las víctimas en el altar principal de piedra, comenzaban a desgarrarles pedacitos de piel para que se desangraran y les sacaban los huesos mientras estas aún vivían. Estos ritos los practicaban utilizando humanos y animales.

También en estas ceremonias a las personas por lo general campesinos que querían tener un buen año en sus siembras se les reclamaba por los Druidas prendas de dinero, ofrendas valiosas de sus cosechas o si no tenían para dar se les obligaba a ofrecer a unos de sus hijos a la muerte a cambio de buenaventura, este mismo tipo de “precio” se les reclamaba a las personas que no asistieran a las ceremonias, iban tocando de puerta en puerta. Este era el famoso “trato o castigo” (en inglés trick or treating, treat or treat).

Años más tarde:

Cuando llegó el cristianismo a estas regiones existieron muchos conflictos, estos tipos de tradiciones que no solamente involucraban a Halloween comenzarían a tener un enfoque cristiano. Los cristianos trataron de convertir aquella fiesta de Samhain en el día de All Soul Day (día de todos los santos), la celebración comenzaría al igual que la fiesta de Samhain la noche anterior al 1 de Noviembre; muchas cosas se mantuvieron como las fogatas y las mascaras y aun ciertos sacrificios. Esta era la “Eve of all Saint’s Day” (noche de vísperas de todos los santos) o también conocida como “All Hallows Eve”.

Hallows es un término que refiere o significa santo, entonces con el pasar del tiempo la gente celebraba esta noche Hallow-Eve y al pasar del tiempo se le llamó Hallowe’en/Halloween.

El Papa Gregorio IV en 835 d.C. designó esta fecha para pagar respeto a aquellas personas (santas o salvas) que habían muerto durante el año. Alrededor de 900 d.C. habiendo tanta confusión de celebraciones, declararon el día 2 de Noviembre como el día de todas las almas (All Soul Day). La iglesia se dio cuenta que todas las fechas de celebraciones o ceremonias venían con inclinaciones diabólicas y aunque las habían “sustituido” por otras con un perfil religioso seguían empujando a adorar y hacer ritos paganos, solamente esta vez disfrazándolos con nombres “cristianos”, llenos aun de fuerzas espirituales del mal. La gente experimentaba fuerzas demoníacas con mayor ímpetu en estas épocas debido a que el príncipe de las mentiras se estaba aprovechando de tantos años de paganismo.

Luego de la reforma que se llevó a cabo por los protestantes, hombres como Martín Lutero hicieron reformas en el año de 1517 d.C. Queriendo dar otro enfoque a este feriado comenzaron a resaltar otras celebraciones fuera del alcance de Halloween sustituyéndolo por completo con feriados como Guy Faukes Day en Inglaterra (hoy en este país es de mayor celebración que Halloween), en muchos países de Sudamérica Halloween ha sido sustituida por festividades patrias, pero de cualquier modo la fiesta con sus tradiciones paganas ha quedado muy arraigada en las celebraciones de hoy en día, y es muy doloroso ver que hoy el paganismo existe sin que los practicantes mismos se den cuenta de lo que hacen.

¿Qué hacer?

Muchas personas siguen celebrando estas tradiciones a conciencia y engañan a muchos involucrándolos en juegos, actos, ritos, etc., en especial en la noche de Halloween donde todavía los verdaderos brujos, Druidas y satanistas, celebran e invocan al diablo y sus demonios, tales personas involucradas en todo este tipo de creencias y ritos, disfrazan con una cara inocente a las brujas llevando a la televisión programas como Sabrina de Teenage Witch, La Hechicera o Hechizada, diversos “inocentes dibujos animados”, muñecos, películas, juegos de nintendo, play station, todos los cuales están llenos de adoraciones y mensajes satánicos. Muchas de estas cosas también son usadas simplemente por comercialización o marketing.

Todo lo anteriormente señalado tiene un gran potencial para crear en la gente una extraña fascinación por los fantasmas y cosas semejantes, los cristianos tenemos que estar muy atentos en no tomar estas cosas a la ligera, para no contaminarnos en cosas que van contra Dios y su Palabra. La Palabra de Dios nos enseña al respecto en 1ª de Timoteo 4:1: “Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios”. En 1ª de Corintios 10:20 leemos: “Antes digo que lo que los gentiles sacrifican, a los demonios sacrifican y no a Dios y no quiero que vosotros os hagáis partícipes con los demonios”.

Dios nos ha dado libertad para elegir, para saber como elegir y poner en práctica esta libertad puede ser difícil, especialmente en temas como este tipo de festividades con tradiciones poco comunes. La Biblia no nos dice explícitamente si éstas festividades están en lo correcto o no, pero nos presenta el siguiente versículo que nos llama a la reflexión: “Todo me es lícito, pero no todo me conviene; o todo me es lícito más no todo me edifica” (1ª Corintios 10:23).