El príncipe de los predicadores

spurgeonpreachingCharles  Haddon Spurgeon, fue un pastor bautista británico. Aún es conocido por la gente como el “Príncipe de los Predicadores”. A lo largo de su vida, Spurgeon evangelizó alrededor de 10 millones de personas y a menudo predicaba 10 veces a la semana en distintos lugares. Sus sermones han sido traducidos a varios idiomas y actualmente, existen más libros y escritos de Spurgeon que de cualquier otro escritor Cristiano de la historia de la iglesia.

Spurgeon fue pastor de la Iglesia Bautista denominada Metropolitan Tabernacule, de Londres durante 38 años.

A la edad de seis años, Spurgeon leyó El Progreso del Peregrino de John Bunyan y a lo largo de su vida lo leyó unas 100 veces más. Además, Spurgeon se destacó en matemática y solía leer las Escrituras durante el culto familiar. Memorizó muchos himnos en su niñez, los cuales usaría luego en sus sermones.

Como un joven adolescente, Spurgeon era muy inteligente, pero también temeroso e inseguro. Bajo la influencia de su padre y su abuelo (los cuales fueron pastores puritanos, y quienes lo criaron en un hogar de principios cristianos), se le impidió cometer la mayoría de los pecados más comunes. Cuando era niño pensaba que era una buena persona, pero años después dijo, “día y noche la mano de Dios pesaba sobre mí”. Leyó la Biblia por entero, pero sintió que sus escritos lo estaban amenazando en vez de prometerle algo bueno. A medida que se hacía mayor estos detalles pesaban en su conciencia.

El 6 de enero de 1850, cuando tenía 15 años, se levantó para ir a su iglesia, pero debido a una tormenta de nieve no pudo llegar a ella. En vez de eso, se refugió en una antigua capilla Metodista en Colchester. El pastor de la iglesia no llegó al servicio porque estaba enfermo. Entonces, uno de los feligreses laicos fue al púlpito y empezó a predicar. Predicó sobre Isaías 45:22 diciendo: “Mirad a mí, y sed salvos, todos los términos de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay más.” Luego, según las palabras de Spurgeon agregó dirigiéndose hacia él, “joven, pareces miserable, y siempre serás miserable en la vida y miserable en la muerte si no obedeces el texto; pero si lo obedeces ahora, en este momento serás salvo”. Spurgeon sabía que era miserable, y en ese momento creyó que sólo Dios podía salvarlo. El orador, viendo su necesidad le respondió, “Joven, mira a Cristo Jesús, ¡Míralo!, ¡Míralo!, ¡Míralo! No tienes otra cosa qué hacer sino mirarlo y vivir”. El joven Spurgeon comentó: “Así como con la serpiente de bronce que fue levantada, la gente miraba y era sanada; así fue conmigo”

En sólo un momento, Spurgeon se convirtió al Cristianismo, o como él dijo: “Dios abrió su corazón al mensaje de Salvación”

Su amor por el Señor se manifestaba en sus predicaciones, tenía un gran amor por las personas. Los cristianos se alimentaban de una doctrina sólida y concisa, pero sobre todo los pecadores eran llamados a venir a Cristo.

Spurgeon era un hombre de oración, que vivía en su espíritu en comunión con Dios. Orar era tan natural para él como respirar.

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