10 razones para hablar en lenguas

Escrito por Bill Hamon

1. La manifestación que vino con el don del Espíritu Santo fue de hablar en lenguas. No fue viento, fuego, ruido ni la sensación de la presencia de Dios lo que sirvió de evidencia de haber recibido este don, sino un lenguaje espiritual. Los creyentes comenzaron a hablar en lenguajes espirituales que no entendían. Fue plan de Dios que el don funcionara como un lenguaje espiritual para sus hijos (Hechos 2:4, 11; 1 Co 14:2).

2. Jesús ordenó que recibiéramos el don del Espíritu Santo. Cuando Jesús le encargó a los discípulos que esperaran en Jerusalén hasta que recibieran la promesa del padre, Él no dijo: “Hagan esto si se sienten guiados a hacerlo o si encaja en sus creencias doctrinales o denominacionales, o si tienen tiempo o si se sienten inclinados a hacerlo o si se sienten cómodos al respecto”. ¡No! Jesús les ordenó que esperaran hasta que reciban el don del Espíritu Santo. Desde que Jesús le dio  tanta importancia a que recibieran este don, esa es una razón suficiente para que cada cristiano busque de Dios hasta recibirlo también (Hechos 1:4; 5:32; Juan 14:16-17; Efesios 5:18).

3. Las escrituras nos exhortan a ser llenos del Espíritu Santo y orar en las nuevas lenguas de nuestro lenguaje espiritual. Nuestro lenguaje espiritual nos permite vivir en el Espíritu, caminar en el Espíritu, tener los frutos del Espíritu, manifestar los dones del Espíritu  e ir de gloria en gloria hasta que seamos transformados a su imagen (Gálatas 5:22-25; Romanos 8:14; 1 Corintios 12:7-11; 14:15; Efesios 5:18; Hechos 19:2; 2 Corintios 3:18).

4. Un lenguaje espiritual es el mejor don que el Espíritu Santo le puede dar a un creyente. Jesús es el regalo más grande que Dios puede dar para la redención del mundo y el Espíritu Santo es el regalo más grande que Jesús le puede dar a su iglesia.  De todos los recursos en el cielo y el universo eterno, nada es más valioso, beneficioso o importante para el Espíritu Santo que darle a cada hijo de Dios su propio lenguaje espiritual (1 Corintios 12:31; 14:4).

5. Nuestro lenguaje espiritual nos permite tener comunicación espíritu a espíritu con Dios. Los humanos son seres espirituales vestidos con cuerpos de carne y hueso. Mientras el pecado del hombre mata al espíritu, Jesús lo trae de nuevo a la vida al impartir sus vida eterna en nosotros. El Espíritu Santo nos da el lenguaje espiritual para que podamos comunicarnos directamente con Dios (Juan 4:24; 1 Corintios 15:45; Génesis 2:7; Romanos 5:12; Juan 3:3-5, 16).

6. Orar en lenguas fortalece y aumenta nuestra fe.  La fe es el medio de intercambio de todas las cosas celestiales, así como el dinero es modo de intercambio de todas las cosas terrenales. Una manera de aumentar nuestra fe es orar en las lenguas  de nuestro lenguaje espiritual (Romanos 12:6; Judas 1:20; marcos 9:23; Mateo 9:29).

7. Orar en lenguas activa los frutos del Espíritu. Es vital y beneficioso que cada atributo espiritual esté activo y maduro en nosotros. Orar en lenguas nos ayuda a cumplir con el predestinado propósito de Dios para que seamos conforme a la imagen de su Hijo (Gálatas 5:22-23; 2 Corintios 3:18; 1 Corintios 13:1-13; Romanos 8:29).

8. Orar en nuestro lenguaje espiritual es la manera principal que podemos llevar a cabo la amonestación de “orar sin cesar”. Los cristianos pueden orar en lenguas en cualquier momento. Si estamos en un lugar donde no es conveniente ni sabio hablar en lenguas en alta voz, podemos orar calladamente (Efesios 6:18; 1 Tesalonisenses 5:17; Mateo 26:41; Lucas 18:1; 21:36; 1 Corintios 14:15).

9. El Espíritu Santo dirige nuestro lenguaje espiritual para orar de acuerdo a la voluntad de Dios. Probablemente  la única vez que podemos estar seguros que estamos orando 100 por ciento en la voluntad de Dios es cuando estamos orando en nuestro lenguaje espiritual. Dios siempre responde las peticiones que van a la par con su voluntad (Romanos 8:27; 1 Juan 5:14-15).

10. Orar en lenguas tranquiliza la mente. Cuando el Dr. Andrew Newberg, un neurocientífico, comparó el escáner cerebral  de unos cristianos orando en lenguas con los de unos monjes budistas y unas monjas católicas, el estudio reflejó que los lóbulos frontales—el centro de control del cerebro—se mantuvo tranquilo en los cerebros de los cristianos que hablaban en lenguas, lo que demuestra que hablar en lenguas no es una función natural del cerebro sino una operación del Espíritu.