¿Cómo combatir la enseñanza no aprobada?

frase-calvinoPor Enrique Juárez

Uno de los problemas que enfrenta la iglesia celular, es el peligro constante de que las células se conviertan en un foro o una plataforma para aquellos que quieren alimentarse del rebaño, o sobresalir del mismo. Como iglesia adoptamos la experiencia de nuestros pastores y otros ministros de iglesias celulares, como el Dr. Cho, la de no permitir que nadie ministre en nuestras células sin permiso pastoral. ¡Una manera entre otras de eliminar las falsas enseñanzas es que en las células no se establece doctrina! Básicamente nuestras células son grupos de discusión (dialogo dirigido), facilitados por un líder (facilitador), no o un conferencista o “ministro”. Por lo tanto no hay oportunidad o un foro donde una persona venga a presentar su posición doctrinal sobre diferentes temas, como pueden ser “el juicio final”, o “el libre albedrío”, para poner un ejemplo.

Como pastor me corresponde trasladar la dirección que me da el Espíritu Santo por medio de la oración y la Palabra de Dios (lo que los neófitos o indoctos no pueden entender) para la iglesia local, entrenar, capacitar, adiestrar, supervisar a los líderes y candidatos a liderazgo. Todo esto a través de diferentes medios a nuestro alcance como, la predicación expositiva en la iglesia, los seminarios de capacitación, las reuniones de liderazgo, los materiales que ponemos a su disposición por internet, aportaciones de otros ministerios conocidos, personalmente o por las relaciones ministeriales con la iglesia en donde crecimos. Por eso siempre recalcamos que los que no vienen a los servicios de celebración se desconectan de la enseñanza , la sana doctrina y la visión de la iglesia local.

También me corresponde diseñar las lecciones para que complementen lo que estoy enseñando a todo el rebaño los días domingo y jueves, así tendrán bastante material que estudiar, digerir y poner por obra.

No es permitida la distribución o promoción de material, como libros, audios, videos o folletos en las células, excepto los que el pastor haya aprobado o recomendado. Lo que las personas leen o estudian privadamente ya es su responsabilidad, pero deben recordar que las células son la congregación en sí y para velar por su salud tenemos un trabajo de supervisión para cuidar del rebaño. Aunque el pastor no esté físicamente en todas las células, lo está a través de los líderes y de los hermanos que han abrazado la visión y son fieles a esta.

Unos pocos individuos, o uno me parece, pretendieron andar por las casas o células enseñando o profetizando, pero la supervisión ha cortado con estas prácticas, que traen desorden y perturbación al pueblo y se da a lugar a escuchar voces de demonios con apariencia religiosa. Nuestros líderes tienen un corazón dispuesto y obediente y siempre dan cuenta de lo que sucede u observan respecto a la sana doctrina y las buenas costumbres, Dios les bendecirá por su fidelidad y amor a la obra del Señor.

Sirva esto para testimonio y enseñanza a aquellos siervos de Dios que están enfrentando problemas por las intromisiones doctrinales en sus congregaciones o células. Una de las tareas del pastor es ahuyentar a los lobos disfrazados de ovejas, reconocibles por la falta de sometimiento a la autoridad y por sus enseñanzas particulares, entre otras cosas. Pronto trasladaré otros peligros que pueden presentarse y como contrarrestarlos.

Bendiciones.