4 aspectos de la salvación

El plan de salvación que Dios proveyó para el hombre pecador contempla cuatro aspectos importantísimos para nosotros, siendo estos los siguientes:

Justificación:

Es el acto por el cual Dios decreta que el hombre pecador que cree y confiesa su fe en el Señor Jesús es declarado justo y aceptable ante Él. Esta no es ganada por méritos humanos sino que es totalmente gratuita como lo señala la Escritura: “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención”. (Romanos 3:24).

Santificación:

Es hacer a alguien santo por medio de la gracia, también quiere decir apartado y separado para Dios, purificado a través del proceso que el Señor realiza en el nuevo creyente para dedicarlo a Él. Los efectos de la santificación son:

  1. Posicional: el cristiano es sacado del mundo y sentado con Cristo: “Aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús”. (Efesios 2:5 – 6).
  2. Práctica: el creyente vence día tras día al pecado y crece en santidad y por lo tanto en el conocimiento de Dios. “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia” (Romanos 6:14).
  3. Perfecta: porque un día seremos como Él porque le veremos como Él es. Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios; por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoció a él. 2Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. 3Y todo aquel que tiene esta esperanza en él, se purifica a sí mismo, así como él es puro (1ª Juan 3:1,3).

Regeneración:

Es un cambio en la esencia del alma. De esto fue lo que precisamente le habló Jesús a Nicodemo, o sea regeneración no de la carne sino del espíritu. Es pasar de muerte a vida y ser una nueva criatura. “De manera que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”. (2ª Corintios 5:17).

Redención:

Consistía en el antiguo Testamento en pagar un rescate por alguien que estaba esclavizado. Jesús se ofreció dejando su posición en el cielo para darlo todo por nosotros y así redimirnos del pecado y de la maldición de la ley: “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. (Gálatas 3:13). “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (1ª Pedro 1:18-19).

La realidad de la redención nos recuerda que la salvación es costosa, y por lo tanto, no debe considerársela con superficialidad. Cuando algunos creyentes corintios descuidaron su manera de vida, Pablo les hizo la advertencia siguiente: “¿O ignoráis … no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio: glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1ª Corintios 6:19, 20).[1]

Resumiendo podemos decir que la salvación implica que Dios: declara justo al pecador arrepentido, lo hace nacer de nuevo, lo  santifica apartándolo para sí y lo redime sacándolo de la esclavitud en que vivía.


[1] Cita textual de Teología Bíblica y Sistemática, Myer Pearlman. Capítulo sobre la expiación, sección 2.3.4 (redención).

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