Cuando (no si) el desaliento golpea.

coaches_scottBorenpor M. Scott Boren

Con el liderazgo viene el desánimo. De hecho, permítanme el atrevimiento de decir que si usted nunca experimenta momentos de desánimo es muy probable que no esté tomando muchos riesgos. O bien, que no te importa mucho. Pero si no te importa es muy probable que usted no esté leyendo este blog.

El desaliento es sólo una parte del liderazgo. Vas a golpear paredes cuando no sabes qué hacer. Tu grupo pasará por momentos en los cuales querrás abandonar. La gente te decepcionará. Y usted se decepcionará.

¿Qué haces con esto? Permítanme sugerir algunas cosas que he aprendido acerca del desaliento a través de los años de liderazgo.

Primero, cuidado con la tentación a ignorar la realidad de lo que está enfrentando. Evite la tendencia de pasar por alto su desaliento. Algunos te dirán: sólo ten fe, para volver a contactar la visión, para reclamar las promesas de Dios y actuar como si no es un problema. Cuando hacemos esto no estamos tratando con la realidad. Dios sabe dónde usted está en el camino y quiere conocerte en tu desaliento.

En segundo lugar, aprenda a ser honestos acerca de lo que le está desanimado. Muy honesto. Llévelo a Dios. Compártalo con un amigo, un pastor o un entrenador. Los líderes de Dios son los “sanadores de heridos” y usted no tiene que pretender ser más de lo que es.

En medio de esta honestidad, el tercer paso es pedirle a Dios lo que él quiere hacer en usted. La situación que está causando el desaliento no es un problema a arreglar. Es una oportunidad para conocer a Dios de una manera nueva. ¿Qué está diciendo Dios en medio del desaliento?

La cuarta acción puede ser la más difícil: esperar. Mantenerte quieto. Haga espacio en su vida para que el Espíritu le transforme. Cada vez que el desánimo me ha golpeado, mi tendencia natural es la de superarlo y volver a hacer lo que sé hacer. Pero cuando finalmente caigo en cuenta y me detengo, tengo la sensación de que Dios está trabajando en lo profundo de mi alma de una manera nueva.

En quinto lugar, actuar con fe. Tome la visión. Camine en la esperanza de un nuevo futuro. Reclame las promesas de Dios. Luche. Pero sepan esto: va a luchar de una manera diferente.