El cristianismo no es sólo la salvación, Chuck Colson

Muchos creyentes han reducido el Evangelio pues han simplificado la vida cristiana solamente a nivel de una relación con Jesús.

“El cristianismo no es meramente una vivencia privada entre Cristo y yo”, manifestó Chuck Colson al Christian Post. “Uno lo vive en forma privada y personalmente, porque así es como se entra en el Reino. Pero cuando uno ya está en el Reino, uno tiene responsabilidades.”

“El cristianismo no se acaba con la salvación”, este es el énfasis que pone este reconocido líder cristiano a sus 78 años de edad, énfasis que quiere trasmitir a las nuevas generaciones.

En los últimos siete años, Colson ha equipado a los creyentes para que tengan una cosmovisión cristiana robusta y para que puedan vivir su fe.

Mediante el programa Centuriones Colson selecciona anualmente a 100 personas y los sumerge en un programa intensivo que abarca todo un año y les ofrece estudios bíblicos, culturales y seculares.

Según Martha Anderson, directora del Programa de Centuriones en los Estados Unidos, este servicio no sólo busca brindar una cosmovisión sino enseñar a que las personas vivan como vivió Cristo. “El entender nuestra fe en Jesús nos debe llevar a vivir de forma, en eso se basa el discipulado.”

Para Anderson muchos creyentes crecen en la Iglesia, pero en realidad nunca entienden el panorama de la Biblia y cuál es su papel en el mundo.

“Se nos han enseñado las reglas básicas, pero no el cuadro completo de lo que significa ser creados a imagen de Dios”, comentó. “Se nos enseña a que somos salvos para ir al cielo pero no para vivir como Él”.

El Programa Centuriones surgió hace unos 20 años cuando Colson se dio cuenta de que el problema de la sociedad estaba en la cosmovisión. Todos tenemos una cosmovisión y tramamos en alguna “manera de dar sentido al mundo y a nuestra vida en él”, sostiene Colson.

Colson ha dedicado su obra a evangelizar a los presos y ha llegado a la conclusión que las cárceles se construyen más rápido de lo que los cristianos podemos llegar a ellas y es por eso que se ha dado cuenta que el meollo del asunto es ir a la raíz del problema.

Colson, se convirtió al cristianismo tras su implicación en el escándalo de Watergate, y ha inspirado su trabajo a investigaciones de varios especialistas como Stanton Samenow, Samuel Yochelson, James Q. Wilson y Herrnstein Richard – quienes concluyen que la delincuencia es el resultado de malas elecciones morales hechas por los individuos y que la respuesta a la misma es una conversión del infractor a un estilo de vida más responsable.

Para Colson, el cristianismo es ese “estilo de vida más responsable.”

De esta manera cree firmemente de las sociedad puede cambiar desde abajo hacia arriba, o por movimientos de masas, y los cristianos necesitan ser entrenados para defenderse de la “putrefacción moral” que puede destruir una cultura desde dentro.

El líder cristiano cree que es “imperativo que demos más discipulado a los cristianos”, especialmente en un mundo relativista, posmoderno, donde los jóvenes se enfrentan a grandes presiones.

“Antes, los valores culturales se reforzaban con la enseñanza cristiana en los jóvenes. Hoy en día, los valores culturales se burlan de ella”, señaló Colson. “Hay más presiones en los jóvenes. Una persona de 18 o 19 años que sale de casa y va a la escuela está realmente sometido a un bombardeo de presiones hostiles, en las que se incluye la teoría de que la verdad no existe”.

Colson quiere equipar a los creyentes para que no sólo comprendan la fe sino para que también para que puedan defenderla públicamente y vivir poniéndola en práctica.

Sin embargo reconoce que los evangélicos jóvenes de hoy buscan establecer una identidad separada de los evangélicos mayores. “No quieren asumir los compromisos de mi generación porque quieren expresarse de forma diferente”, dijo y afirmo que a pesar de ello están respondiendo.

“La juventud piensa que mi generación ha sido hipócrita y carente de amor y de juicio – probablemente hay algo de verdad en eso. Pero eso no significa que lo que creemos es diferente a lo que hay que creer”, comentó.

Colson afirma que se ha dado cuenta que cuando se les expone a los jóvenes lo que cree y por qué lo cree, los jóvenes responden.

“Y me responden porque he trabajado en las cárceles”, añadió.

“Probablemente no responderán a un teólogo, pero a su debido tiempo lo harán porque reconocerán que sin base su fe no van a sobrevivir”, concluyó Colson.

Nota del administrador: Las obras no pueden hacer salvo a nadie, sin embargo las Escrituras nos dicen que somos salvos para hacer buenas obras. Somos llamados a ser la “sal de la tierra” y la “luz del mundo”, en otras palabras no somos llamados a vivir una experiencia entre cuatro paredes sino a dar testimonio al mundo del cambio operado en nosotros por medio de la salvación y del proceso de renovación de nuestra mente por medio del verdadero discipulado cristiano. Dos fases distintas en nuestra vida cristiana, conversión y crecimiento espiritual, aunque la segunda no puede darse apropiadamente sin la primera.

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