Aquel día

En que mi sol se apagaba

Sola corría

De lágrimas inundada

En contra de la vía

Sin importarme nada

Gemía y Gemía

Hasta el aire me asfixiaba.

 

Aquel día

Sin luz ni esperanza

No veía

La muerte que amenaza …

Tú mi guía

Pusiste tu confianza,

Compañía

Y ternura que me enlaza.

 

Aquel día

Dejó de ser lamento,

Sólo vida

Con Cristo mi sustento,

Sonreía

Libre de tormento,

Como niña

En los brazos del Maestro.

 

Patricia J.  Olivera Costilla (patricia_j_olivera@adorador.com)*

 

(*) Colaboradora.