La palabra original para iglesia significa “asamblea”, por lo que definimos a la Iglesia de Cristo como la asamblea de los lavados con la sangre del Cordero, aquellos que han confesado a Jesús como Señor y Salvador del mundo y han aceptado la obra redentora (rescatadora) que Cristo hizo en el Calvario o Gólgota.

La iglesia no es un edificio o una organización sino que es un ente vivo (1 Pedro 2:5) que ha aceptado los propósitos de Dios para establecer el Reino de los Cielos en los corazones de los hombres.

Entonces podemos decir que lo importante es conservar los objetivos o propósitos que nos han sido encomendados, independientemente de los medios y la tecnología que está a nuestro alcance, por ejemplo en cuanto a medios hoy viajamos en automóvil, en avión y no en carretas o a lomo de caballo o mulas, lo importante es llegar a donde queremos o necesitamos, ese es nuestro objetivo.

Los medios cambiaran sin embargo los principios o propósitos establecidos en la Palabra de Dios siguen siendo los mismos. Como dice la Escritura: “Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos”(Hebreos 13:8).

Proceso de la comunicación

Es importante no confundir medios con objetivos. En toda comunicación existe un receptor o receptores, además de un emisor quien envía el mensaje, se realiza el proceso a través de un medio o canal de comunicación. En nuestro contexto los receptores son aquellos a los que queremos alcanzar con las buenas nuevas de salvación, los emisores son todos los creyentes independientemente de su área de influencia, los medios actuales para completar el proceso son diversos y variados.

Cuando el mensaje correcto llegue de una manera apropiada recibiremos una respuesta (feedback) correcta, sin olvidar u omitir los tiempo de Dios (Eclesiastés 3:1-9, Hechos 1:7), es decir la gente se salvará y cambiará su forma de vivir de acuerdo a Las Escrituras.

Continúa.