ElefanteYa hace algún tiempo se oye mucho sobre los paradigmas. En pocas palabras los paradigmas son modelos o formas de pensamiento. Estos inciden en el comportamiento de todos los seres humanos, de una forma positiva o negativa, según proverbios 23:7a: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Para una mejor comprensión traigo a colación la siguiente ilustración:

Sabía usted que para entrenar a un elefante al nacer, los entrenadores le ponen una cadena en una de sus patas, para que no pueda escaparse. Mientras el elefante crece, el entrenador empieza a usar cadenas más ligeras, hasta que únicamente le pone un lazo o correa.

Esto es suficiente para mantener en su lugar al elefante. Físicamente, el elefante podría romper fácilmente el lazo, pero mentalmente, es un prisionero, ya que desde sus primeros días de vida se acostumbró a que no podía vencer la cadena.

El sistema de creencias del elefante es más poderoso que cualquier cadena o lazo. Siempre que el elefante sienta que tiene algo atado en su pata, no intentará escapar.

En 1964 hubo un trágico incendio en un circo de Estados Unidos, ocho elefantes murieron. Todos estaban atados con una cuerda que cualquier humano podía romper. Los elefantes hubieran podido salir del lugar del incendio, pero mientras sentían la cuerda en sus piernas, sabían que no podían escapar.

De la misma forma, las creencias pueden hacer a una persona un prisionero mental y no dejar que avance en cualquier área de la vida.

Que difícil es para alguien la vida, cuando sus paradigmas o modelos de pensamiento son contrarios a lo que ofrece la palabra de Dios. Que diferente serían tantas situaciones de nuestras vidas si estuviésemos siempre a tono con la misma.