Los paradigmas

ElefanteYa hace algún tiempo se oye mucho sobre los paradigmas. En pocas palabras los paradigmas son modelos o formas de pensamiento. Estos inciden en el comportamiento de todos los seres humanos, de una forma positiva o negativa, según proverbios 23:7a: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”. Para una mejor comprensión traigo a colación la siguiente ilustración:

Sabía usted que para entrenar a un elefante al nacer, los entrenadores le ponen una cadena en una de sus patas, para que no pueda escaparse. Mientras el elefante crece, el entrenador empieza a usar cadenas más ligeras, hasta que únicamente le pone un lazo o correa.

Esto es suficiente para mantener en su lugar al elefante. Físicamente, el elefante podría romper fácilmente el lazo, pero mentalmente, es un prisionero, ya que desde sus primeros días de vida se acostumbró a que no podía vencer la cadena.

El sistema de creencias del elefante es más poderoso que cualquier cadena o lazo. Siempre que el elefante sienta que tiene algo atado en su pata, no intentará escapar.

En 1964 hubo un trágico incendio en un circo de Estados Unidos, ocho elefantes murieron. Todos estaban atados con una cuerda que cualquier humano podía romper. Los elefantes hubieran podido salir del lugar del incendio, pero mientras sentían la cuerda en sus piernas, sabían que no podían escapar.

De la misma forma, las creencias pueden hacer a una persona un prisionero mental y no dejar que avance en cualquier área de la vida.

Que difícil es para alguien la vida, cuando sus paradigmas o modelos de pensamiento son contrarios a lo que ofrece la palabra de Dios. Que diferente serían tantas situaciones de nuestras vidas si estuviésemos siempre a tono con la misma.

4 pensamientos en “Los paradigmas

  1. Vamos a escuchar mucho mas de los paradigmas. Muy bueno ese ejemplo, es conocido, pero ilustra cabalmente nuestra mentalidad. Nos cuesta salirnos de lo conocido, porque estamos atados como esos elefantes. ¿sera por eso que a veces nos estancamos?.

  2. ¡Bendiciones Enrique!

    Algunas definiciones del concepto de “paradigma”:
    Modelo fundamental desde el cual se piensa o se realizan hechos y teorías predominantes // Aspecto o situación que se toma como patrón, ejemplo o modelo en forma esquemática // Conjunto de opiniones, valores y métodos compartidos por los integrantes de un colectivo // Es un modelo o esquema fundamental que organiza nuestras opiniones con respecto a algún tema en particular.

    De una u otra manera, las definiciones apuntan en un sentido: Ejemplo, o modelo a imitar o con el que comparar algo.

    Siempre han de existir los paradigmas. Y van cambiando, reemplazándose unos por otros según la materia que representen.

    Pero, hablando de Fe, la Biblia nos enseña un modelo de paradigma al que se deben ajustar todos los paradigmas: Jesucristo.

    ¿Existe el pensamiento de Cristo? ¿Existe un ideal o paradigma supremo a emular? Porque el concepto de ´santidad´ para un bautista renovado no es lo mismo ni por asomo para un cuáquero.
    Entonces ¿A donde mirar para buscar “el” paradigma?

    La Biblia nos enseña “Puesto los ojos en Jesús”, “Sed llenos del Espíritu Santo”. Aún estos conceptos se interpretan según nuestros propios paradigmas ¿Cierto?

    Pero, ¿Negaremos entonces la existencia de un modelo infalible y digno de imitar? De ninguna manera. Podríamos caer en aquello de “ser sabios en nuestra propia opinión”.

    Creo que la existencia de paradigmas concebidos como construcciones humanas, son inevitables; y hacen a la esencia del carácter y pensamiento del hombre. Y como toda construcción humana no está exenta de falibilidad.
    A veces esos paradigmas, aún con sus errores de diseño, contribuyen positivamente a sostener una idiosincrasia. Otras veces, esos paradigmas, que otrora fueron imprescindibles, deben modificarse, porque como se plantea en el post, constituyen más escollo que vía.

    Pero creo prudente advertir como deletéreo para el pensamiento cristiano, predicar la abolición de los paradigmas. Simplemente porque no es coherente con la propia definición. A un paradigma siempre le sucede otro.

    Creo que la propuesta debería ser “intentar adaptarnos a los paradigmas que más se ajusten a la mente de Cristo” ¿Dificil? Seguro que si.
    Buscar la Santidad es imprescindible y no hacerlo inexcusable.

    Ciertamente vemos como los paradigmas cristianos van cambiando, pero en ocasiones no por una “renovación del entendimiento” como dice Pablo, sino por la infiltración de los paradigmas característicos del mundo.
    En este caso , la situación se contrapone con el concepto de Santidad (Santo: Traducción de varios sinónimos griegos y hebreos que se refieren en general a lo que es sagrado y separado de lo común. Además de referirse al alejamiento de todo lo que contamine, el término, tal como se lo usa comúnmente, incluye, cuando se lo aplica al pueblo de Dios, el concepto de perfección moral).

    Jesucristo es el paradigma de los paradigmas. Creo que nuestras construcciones intelectuales tienen que apuntar siempre en ése sentido: Emular al Santo, buscando la perfecta Voluntad de Dios.
    Por humanas que son, nuestras ideas devenidas a veces en paradigmas, serán imperfectas y temporales.
    Pero el Paradigma de los paradigmas es perfecto.

    Por ello es importante la idea de que “Dios mira al corazón”, porque esta visión trasciende los paradigmas y todo tipo de concepción intelectual.
    Pero la decisión de tener un corazón puro siempre es conciente y resultante del libre albedrío.
    Y el camino hacia ese objetivo ha de ser distinto para uno u otro, sostenido por viejos paradigmas o por nuevos. ¿Quien conoce el corazón del hombre? Solo Dios.

    “Puestos los ojos en Jesús”
    ¡BENDICIONES!

    La diferencia entre nosotros es la característica que nos hace iguales ante el Creador – Daniel

  3. No es coherente hablar de paradigmas en el evangelio, esto por la misma definición del término.
    Paradigma, palabras más palabras menos, es una verdad falseable. ¿Por qué falseable?
    por que es verdad y aceptada como verdad hasta que alguien demuestre lo contrario.

    Ejemplo de ello es el paradigma que existió y que todo el mundo aceptó como verdad hasta que Colón y sus predecesores demostraron lo contrario. “la tierra es plana” ya no es verdad hoy, sabemos que la tierra es un ovoide.

    Como estos la ciencia está llena de paradigmas y esperamos que hombres capaces, aparezcan y demuestren lo contrario ya que casi siempre que un paradigma es quitado la humanidad avansa. Pero no sucede esto en el Evangelio. El Evangelio ni ninguna de sus partes es por tanto un paradigma. El Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo es la Verdad de Dios revelada por su gracia a nosotros los hombres.
     
    Por la fe aceptamos que el evangelio es verdad y absoluta verdad, imposible de desbancar. Amen y amen
     

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