Lo incierto de la vida terrenal

El sábado (9 de Agosto) me comunique vía telefónica con un amigo pastor que reside en Hollywood, Florida; cuando logré contactarlo me comunicó que acababa de tener un grave accidente y que al mayor de sus hijos, de 16 años, se lo acababan de llevar en helicóptero hacia el hospital inconsciente y gravemente herido en la cabeza.

Ellos partieron el sábado por la tarde rumbo a Orlando pues la abuela del pastor acababa de fallecer ese mismo día e iban a reunirse con la familia, para preparar las exequias de su familiar; lamentablemente llegando a Orlando tuvieron el fatal accidente mencionado. Al momento no se realmente que fue lo que pasó.

El domingo por la mañana antes de irme para la iglesia volví a comunicarme con mi amigo el cual me informó que según lo prescrito por la ley estaban esperando un segundo dictamen médico para desconectar los aparatos que mantenían con vida al muchacho. Le habían operado pero lamentablemente no pudieron salvarle la vida. Solamente estaban esperando que se le desconectara del equipo médico y que el joven partiera a la presencia del Señor.

La noticia me impactó tremendamente porque aparte de que era un joven sin problemas tenía unas enormes ganas de vivir y hacer grandes cosas en la vida. Me dolió por mi amigo quien es un hombre que teme y sirve a Dios, el cual dejó su país (Guatemala) donde tenía un negocio floreciente de carpintería para venir a este país y plantar una iglesia. Y por la familia que es un ejemplo de lo que podemos ser y hacer en Cristo.

Pensé en que efímera es nuestra vida terrenal y cuan agradecidos debemos estar por tener vida para poder servirle a él y a los demás mientras termina nuestro peregrinaje aquí en la tierra. Por otra parte me acorde que la Escritura dice: “estimada es a Jehová la muerte de sus santos”. Que hermoso es poder contar con la certeza de la vida eterna junto a nuestro amado Señor y Salvador.

Nuestras oraciones por la familia que espera ver al hijo que partió a la eternidad, que el Señor Jesús fortalezca y consuele sus adoloridos corazones.

Respetando la privacidad y el dolor de mi amigo y su respetada familia no quise mencionar nombres, pero pido a usted sus oraciones por esta familia a quien el dolor y la viscisitud ha tocado dos veces a su puertas. Lo último que supe es que la familia va a donar los órganos del muchacho para que otras personas puedan seguir viviendo; sin ningún lugar luego de la muerte hay resurrección.

El hombre, como la hierba son sus días; florece como la flor del campo, que pasó el viento por ella, y pereció, y su lugar no la conocerá más, Salmos 103:15.

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