La parálisis del legalismo

“Uno de los problemas más serios que enfrenta la iglesia cristiana tradicional es el problema del legalismo. Uno de los problemas más serios que enfrentaba la iglesia en tiempos de Pablo era el problema del legalismo. Siempre ha sido así. El legalismo arrebata el gozo del Señor de la vida del creyente, y con el gozo, se va también el poder para la adoración viva y el servicio entusiasta. No queda otra cosa que una expresión reprimida, triste, indiferente y sin brillo. La verdad es traicionada, y el glorioso nombre del Señor se transforma en un sinónimo de todo lo que mata la alegría. El creyente sujeto a la ley es una pésima parodia del verdadero creyente”.

Autor: S. Lewis Johnson (1963), sirvió como profesor en Dallas Theological Seminary y pastor en Believers Chapel of Dallas.

Nota del editor: A pesar de que se escribió hace varias décadas, aún describe a muchas congregaciones de la iglesia del siglo XXI. Necesitan conocer y vivir la Gracia.

Tome agua a la hora correcta para maximizar la efectividad de su cuerpo.

¿Sabías que… tomar agua en la hora correcta maximiza su efectividad en el cuerpo humano? 2 vasos de agua después de despertar ayuda a activar los órganos internos.1 vaso de agua 30 minutos antes de comer ayuda a la digestión.1 vaso de agua antes de bañarse ayuda a bajar la presión sanguínea. 1 vaso de agua antes de irse a dormir evita apoplejías o ataques al corazón.

¡Rompiendo las maldiciones familiares o ancestrales!

Cuando contempla su historia familiar, ¿existe un hilo común de circunstancias que van de generación en generación? Usted puede ser libre y en lugar de maldiciones, puede tener bendiciones.

Hace algún tiempo, fui a ministrar a una prisión en Texas E.U.A. Aquella tarde, cuando comencé a ministrar, les hice dos preguntas a los presos: “¿Cuántos de ustedes tienen a sus padres o abuelos en prisión?”, y “¿Cuántos de ustedes tienen hijos o nietos que se han metido en problemas con la justicia?” Cerca del cien por ciento de los presos levantaron la mano como respuesta a ambas preguntas.

Enseñé sobre las maldiciones de familia, y oramos para romper esas maldiciones. Habían establecido una red con cuatrocientos mil presos más de todos los Estados Unidos, para que éstos también pudieran oír el mensaje. Cuando nos íbamos, el director de la cárcel nos dijo: “Nunca podíamos hallar la razón. Esta enseñanza sobre las maldiciones de familia es la respuesta que hemos estado buscando”. De la noche a la mañana, trescientas prisiones más se comunicaron con nosotros para pedirnos la enseñanza sobre la forma de romper las maldiciones de familia, porque habían entendido que la iniquidad de los padres pasa de una generación a la siguiente. Sigue leyendo