Predicación

PREDICACION[1]. (Del lat. prae, delante de; y dicere, hablar).

1. Segun Phillips Brooks (1835–1893) es la comunicación de la verdad bíblica por un hombre a otros hombres. Para Andrew Blackwood es la verdad divina, según está contenida en la Biblia, comunicada verbalmente a través de la personalidad, o sea, la verdad de Dios proclamada por una persona escogida o llamada por Dios para ese ministerio (cuando es llamado por Dios y ordenado a uno de los ministerios de Efesios 4:11), con el propósito de satisfacer las necesidades humanas y persuadir a otros a la fe en Cristo. Según Karl Barth (1886–1968), la p deviene palabra de Dios: «La palabra del hombre es palabra de Dios en cuanto le place a Dios utilizar aquella palabra humana para la comunicación de su verdad al individuo.» Sigue leyendo

Predicador

predicadorPREDICADOR[1]. (Del gr. keryx, heraldo, el que comunicaba al pueblo las noticias del reino). Orlando E. Costas (1942–1987) señala: «Entre las múltiples responsabilidades del pastor, la que tiene mayor prioridad es la predicación. El énfasis que se le dio a la predicación en la liturgia protestante a partir de la Reforma, hizo que ésta se convirtiera en la tarea más importante encomendada al pastor. De ahí que, en la mayoría de las iglesias protestantes, la eficiencia de un pastor se mide gen. por su éxito como p.» Según J.A. Broadus, los requisitos personales del p son: una vida de santidad, dotes naturales, amplios conocimientos generales y de la Palabra de Dios, y habilidad para preparar y presentar el sermón.

 [1] Deiros, P. A. (2006). En Diccionario Hispano-Americano de la misión. Bellingham, WA: Logos Research Systems.

 

Fiel, fidelidad.

1. La fidelidad de Dios en el AT tiene un énfasis doble. Primero, él es absolutamente confiable, firmemente constante y no dado a arbitrariedades o caprichos. Su fidelidad es grande (Lm. 3:23), extensiva (Sal. 36:5), y duradera (Sal. 100:5). Se usan dos palabras para describir este atributo: ʾĕmet (que generalmente se traduce por «verdad», es decir, lo que es digno de confianza, y «fidelidad») y ʾĕmûnāh (que se traduce comúnmente por «fidelidad»), ambas derivadas de ʾmn que se refiere a una «firmeza», «fijeza». El nombre Roca (Dt. 32:4, 15; Sal. 19:14, etc.) representa esta firmeza.

Segundo, la fidelidad de Dios se revela en la lealtad de su pacto (Dt. 7:9), su amor siempre constante (ḥesed, que se traduce generalmente «misericordia» o «bondad»). La frecuente combinación de ḥesed y ʾĕmet (Gn. 24:27, 49; Ex. 34:6; Sal. 40:11, etc.) indica que ḥesed señala a una preocupación determinada y casi obstinada hacia su pueblo y pacto (cf. Sal. 136). Sigue leyendo